(Ruán, 6 junio 1606 París, 1 octubre 1684)
Empezó escribiendo comedias humanas pero fué la tragedia «El Cid» (invierno de 1636-1637) inspirada en la famosa obra española de Guillén de Castro, con lo que alcanzó la celebridad. La recién fundada Academia Francesa hizo una crítica de la obra, planteando el problema de las tres unidades, es decir, el tiempo, el lugar y la acción, a las que debía ajustarse preceptivamente toda obra dramática. De sus obras ulteriores las más importantes fueron «Horacio» (1640), Cinna (1640), Polyeucto (1643), y «Nicomedes» (1651). También defendió su punto de vista sobre las reglas técnicas de la tragedia, en una serie de ensayos, los «Exámenes>> y los «Discursos», publicados en 1660. Es también autor de una comedia, «El Mentiroso» (1643), inspirada en «La verdad sospechosa», de Ruiz de Alarcón. Se le considera el creador de la tragedia francesa, y en sus argumentos, muy influidos por el teatro español, exalta la voluntad ética, dominada por los razonamientos.
