(Candía, isla de Creta, 1541 - Toledo, 7 abril 1614)
Pintor cretense; educado en su patria, hacia los veinte años de su edad pasó a Venecia, a cuyo estado pertenecía Creta desde el siglo XIII, y donde florecía una escuela de pintura que contaba con valores como Tintoretto, Veronés y Ticiano. De todos ellos aprendió los secretos de su rica paleta y un color luminoso y pagano. Mas las inquietudes de su espíritu no se avenían con ese estilo y así vino a España, instalándose en Toledo, cuyo ambiente de profundo misticismo tan densamente había de influir en su obra y en su arte. Al venir a España, su genio, ya desarrollado, busca con afán soluciones propias y así se aleja de los calientes tonos venecianos, busca una nueva técnica y logra atrevidos efectos de luz, con lo que llega ala completa originalidad. Limitándonos a sus obras capitales, citaremos el «Espolio», que se puede admirar en la sacristía de la Catedral de Toledo, «El entierro del Conde de Orgaz», en la iglesia de Santo Tomé de la misma capital, obra definitiva que refleja el espíritu de la España del siglo XVI. Al mismo tiempo que obras religiosas, nos ha dejado excelentes retratos, como el del «Beato Juan de Avila», el del «Gran Inquisidor Niño de Guevara» y el del «Caballero de la mano en el pecho», símbolo de la España de Felipe II. Apenas comprendido mientras vivió, sólo modernamente su obra ha sido valorizada en su amplitud. La tesis de su astigmatismo ha sido abandonada por anticientífica el alargamiento de algunos rostros, figuras y manos sólo al genio puede atribuirse. No formó escuela; su obra es personalísima y llena de genial independencia.
