(Cerca de Vespignano, 1387 - Roma, 18 marzo 1455)
Pintor italiano. Tomó el hábito dominico a sus veinte años. Fra Angélico concebía el arte como un medio para expresar la grandiosidad de la religión. Creó una escuela de pintura personalísima, subjetiva y espiritualista, que no tuvo sucesores. Sus obras traducen su profunda fe, la santidad de su vida, y su dulzura. En 1436 se trasladó a Florencia para restaurar el convento de San Marcos. Eugenio IV, en 1445, le llamó para que decorase la capilla del Santísimo Sacramento del Vaticano. En Orvieto, pintó en la cúpula de la iglesia un «Juicio final», que, por sorprenderle la muerte, hubo de concluir Signarello. Poco antes de morir, pintó en el gabinete de trabajo del Pontífice romano los frescos inspirados en la «Vida y muerte de San Esteban y San Lorenzo». Entre las innumerables y principales obras de fra Angélico, se pueden citar: «La Coronación de la Virgen» y «Degollación de San Juan Bautista» (Museo del Louvre); «La Anunciación» (Museo del Prado) y «Escenas de la vida de San Cosme y San Damián» (Pinacoteca Antigua, de Munich).
