(Granada, 19 marzo 1601 - 5 octubre 1667)
Escultor, arquitecto y pintor español. Aprendió de su padre el dibujo arquitectónico, estando luego bajo la dirección de Juan Martínez Montañés y del pintor Francisco Pacheco. Debido a su carácter violento, tuvo un lance con un pintor, al que dejó lisiado de la mano derecha, Refugiado en Madrid, halló la protección de Velázquez, al que había conocido en casa de Pacheco, logrando algunos encargos del Conde Duque de Olivares para los Palacios reales. Habiendo sido encontrada apuñalada su mujer, tuvo que abandonar la Corte, tomando el cargo de Racionero de la catedral de Granada, siendo ordenado de subdiácono.
Aunque sus contemporáneos le juzgaban gran pintor, ha pasado a la posteridad como uno de los mejores escultores imagineros de España. La bondad de su carácter iba unida a su impulso violento y rencoroso, hasta el punto de que en una discusión con un oidor de la Chancillería de Granada, por no avenirse éste en la cuestión del precio, rompió la escultura diciendo: «Oidores puede hacer, el rey, del polvo de la tierra, pero sólo a Dios le está reservado el hacer un Alonso Cano».
