(Atenas, 384/383 a. de J.C - Calauria, hacia 322)
Ateniense, hijo de un rico armero, perdió su hacienda en manos de tutores a la muerte de su padre. Se presentó en el Foro a defender sus derechos, pero era tartamudo y por ello se vió despreciado. Dicen que venció este defecto echándose piedrecitas en la boca, y gritando en la ribera del mar, hasta dominar al ruido de las olas. De este modo adiestrado, volvió al Foro, donde fué el ídolo de Atenas; desenmascaró la traición de Esquines y lanzó a los griegos a la batalla de Queronea contra Filipo II de Macedonia. Pero la batalla se perdió, y con ella la libertad de Atenas. Al fin parece que se envenenó, para no caer en manos de Antípatro. Sus obras son: las «Olintíacas y las «Filípicas»; los discursos contra Leptines y contra Midias; y el de la «Corona», contra Esquines, oponiéndose a que el pueblo griego le regalase una corona de oro.
