(Rammenau, 19 mayo 1762 - Berlín, 28 enero 1814)
Estudió en Jena y Leipzig, conoció a Spinoza cuyas ideas habían de influir profundamente en él, y también, personalmente, a Kant después de haber sido un ferviente lector de sus obras. Fué profesor en Jena, de donde le expulsaron, acusado de ateísmo. También lo fué en Berlín, cuya nueva Universidad, de la que fué rector, organizó. Levantó el espíritu de sus conciudadanos ante la invasión de Napoleón, con su «Discurso a la Nación Alemana», y murió de la peste que azotó a Berlín después de dicha invasión. Como pensador, inaugura la especulación filosófica postkantiana partiendo de la concepción moral de Kant: el no-yo es superado siempre por la infinita actividad del yo. La acción moral es la autodeterminación del hombre. La teoría del Estado, de la comunidad y del pueblo exige la superación de las exigencias individuales en favor de la razón al servicio de todos.
