(154 a. de J.C.)
Tribuno, perteneciente a la más alta nobleza romana, que acompañó en Numancia a su primo Escipión Emiliano, fué cuestor en Cerdeña. A su regreso a Roma se hizo elegir tribuno, emprendiendo una serie de profundas reformas políticas y sociales. Su legislación es todavía más ambiciosa que la de su hermano mayor Tiberio, cuya reforma agraria (los latifundios) trató el primero de llevar a cabo. Ambos fueron educados con esmero por su misma madre, Cornelia (hija de Escipión, el Africano), y debieron a sus dotes oratorias gran parte de la influencia que lograron sobre el pueblo. Sus discursos fueron muy elogiados por el propio Cicerón. Tiberio murió asesinado por agentes del mismo Senado, Cayo, perseguido durante el tumulto promovido por los cónsules, se refugió en un bosque, y allí se hizo dar muerte por uno de sus esclavos.
