(Carpineto, 2 marzo 1810 - Roma, 20 junio 1903)
Su nombre era Joaquín Vicente Pecci, hijo del conde Ludovico Pecci. Fue ordenado sacerdote en 1837 y al año siguiente entró en la carrera diplomática siendo delegado del Papa en Benevento y Perusa. En 1843, obispo de Damieta, y Nuncio en Bélgica. En 1853 fue nombrado cardenal-obispo de Perusa, y durante los años de la unificación italiana mostró siempre gran energía y libertad de espíritu, en defensa de los derechos de la Iglesia. Subió al trono pontificio el 18 de febrero de 1878, restableciendo en 1884 las relaciones diplomáticas con Prusia, y en 1894 con Rusia, y mejoró las de Portugal, Inglaterra y Estados Unidos. Se restableció la jerarquía católica en Inglaterra, y se instituyó la del Japón. Intervino en la pavorosa cuestión social surgida al calor de los progresos de la industria moderna, publicando, en 1891, la trascendental encíclica Rerum Nova- rum, verdadera «Carta Magna» de las reivindicaciones del proletariado y en la que traza las relaciones que deben existir entre los patronos y los obreros; y en 1878 la encíclica Quod Apostólici contra el socialismo. Suyas son también Providentissimus Deus (sobre el estudio de la Sagrada Escritura), Libertas (contra el liberalismo), Aeterni Patris (aprobando el tomismo) y Testem benevolentiae (contra el materialismo).
