(Sarzana, 1397 - Roma, 1455)
De modesta familia, fue educado por el célebre obispo de Bolonia Nicolás Alberghati. En 1446, en reconocimiento de sus legaciones en Alemania, fue nombrado cardenal, y el 19 de marzo de 1447 fue coronado Papa, como sucesor de Eugenio V. Gracias a su diligencia y a su extraordinaria benignidad y prudencia, pudo poner fin a los males que afligían a la Iglesia. Durante su Pontificado cayó Constantinopla en poder de los turcos, hecho que causó enorme impresión en su ánimo. Hizo un llamamiento para levantar una Cruzada, con objeto de rescatar dicha ciudad, pero la empresa no despertó ya ningún eco entre los príncipes cristianos. Fue uno de los más decididos protectores del Renacimiento, procurando incorporarlo a la filosofía cristiana. En su Corte hallaron asilo numerosos artistas y literatos, y a él se debe la fundación de la Biblioteca Vaticana, una de las glorias culturales de la Iglesia,
