(Cesana, 14 agosto 1740 - Roma, 20 agosto 1823)
Antes de ser elegido Papa se llamaba Bernabé Chiaramonti y fue obispo de Tívoli e Imola, y, en 1785, cardenal. Ciñó la tiara en Venecia, el 21 de marzo de 1800, tomando a Consalvi como Secretario de Estado, uno de los más grandes estadistas del siglo XIX. Hizo con Napoleón el Concordato de 1801, que reguló durante un siglo las relaciones de Francia con Roma. Fue a París el 28 de noviembre de 1804 para coronar a Napoleón, aunque en el momento solemne éste le arrebató la corona y se la colocó él mismo. Por la mañana había casado a éste con Josefina, secretamente, pues sólo lo estaban civilmente. El Papa volvió a Roma el 16 de mayo, y empezó una lucha gigantesca entre ambos grandes hombres. Napoleón mandó ocupar Roma y enajenó los Estados pontificios, porque no quiso doblegarse la Iglesia a sus exigencias. El Papa excomulgó a Napoleón y fue hecho prisionero y llevado a Grenoble y Savona, mientras el emperador se encargaba del gobierno de la Iglesia, anulando su acción Pio VII con continuos breves y bulas. Fue encerrado el Papa en Fontainebleau hasta el 24 de mayo de 1814 en que, derrotado Napoleón, volvió a Roma. Suplicó al gobierno inglés que le mitigase el destierro a Bonaparte y acogió en Roma a su madre y hermanos. Restableció la Compañía de Jesús, aumentó la Biblioteca Vaticana y fue siempre un gran pontífice.
