(Florencia, 22 julio 1515 - Roma, 1595)
Hijo de un notario y muy piadoso ya desde pequeño, fué a Roma donde se dedicó a obras de caridad y apostolado pasando las noches en oración en las catacumbas de San Sebastián. Fundó la Cofradía de la Santísima Trinidad para albergue de peregrinos que acudían a Roma y para los convalecientes pobres. Por obediencia a su confesor se ordenó sacerdote y se distinguió por su extraordinaria caridad y celo. Fundó la Congregación del Oratorio, de presbíteros seculares que viven en comunidad, pero sin los votos especiales para religiosos, siendo consultado por todas las clases sociales, que a él acudían para pedir luz, consejo y guía. Fueron penitentes suyos veinticinco cardenales. Los miembros del Oratorio se dedican a la predicación de modo sencillo para ser comprendidos fácilmente del pueblo, y al confesonario. Fué canonizado el 12 de marzo de 1622.
