(Fuenterrabía, 1542 - Úbeda, 1591)
Santo célebre por su vida penitente, favorecido con carismas extraordinarios de mística, contemplación, don de milagros y profecía. Niño aún, cuidó a los enfermos pobres en Medina del Campo: más tarde entró en la Orden de Nuestra Señora del Carmen y fue el más insigne promovedor de la observancia de los Carmelitas Descalzos, visitando todos los conventos fundados por Santa Teresa. Como poeta fue superior a todos los de su tiempo y es autor de: «La subida al Monte Carmelo», «Noche oscura del alma», «Llama de amor viva», «Cánticos espirituales entre el alma y Cristo su esposo»; «Poesía» y «Avisos y sentencias espirituales». En sus estrofas deja escapar la superabundancia de su espíritu: «rechaza la imagen y la idea de lo visible y creado y en vez de expandirse en religiosa efusión, se reconcentra en sí mismo para no ver sino lo invisible o increado», según han dicho de él los críticos. Es una de las mayores glorias del Siglo de Oro español.
