(Nació hacia el 604 a. de J.C.?)
Filósofo chino, el más famoso entre los reformadores religiosos de su país, sobre cuya historia se ciernen las más densas tinieblas. Su nombre significa «Viejo sabio» y parece que fue contemporáneo de Confucio. Su obra se titula Tao-te-king («Libro del tao y del té») y consta de ochenta y siete capítulos los primeros tratan de la razón última de todas las cosas, y los últimos de la moral. Tiene muchos puntos de contacto con la filosofía griega y con la religión judaica, según informes que tuvo de ellas en un viaje que, se dice, hizo a Occidente, a la Bactriana, donde conoció algún filósofo griego o algún hijo de Jehová. También tiene reminiscencias del nirvana, pues los que se instruyen en el Tao-te, no son aniquilados por la muerte. Su metafísica no tiene punto de contacto con las antiguas tradiciones chinas, ni con la doctrina de Confucio, Para Lao-Tse hay que saberse desentender de todo y vivir en espíritu, entregarse a la vida interior. Sustenta uno de los principios más raramente alcanzados en la Antigüedad: el perdón absoluto del enemigo.
