(Stettin, 2 mayo 1729 San Petersburgo, 17 noviembre 1796)
Emperatriz de Rusia. Hija del príncipe alemán Cristian Augusto, cambió su nombre de Sofía Federica Amelia, princesa de AnhaltZerbst, por el de Catalina Alexeievna, al hacerse la joven alemana cismática griega, para contraer matrimonio. Mantuvo relaciones con varios amantes. En 1745 se casó con el Gran Duque Pedro, luego Pedro III, sobrino y sucesor de la emperatriz Isabel (enlace en el que contribuyeron las gestiones de Federico II), y de cuyo matrimonio nació el príncipe Pablo, en 1754. Su vida matrimonial estuvo llena de escándalos. Los hermanos Gregorio y Alejo Orlof compartieron los favores de Catalina, y alentaron a la descontenta nobleza de la guardia, para que se sublevara contra Pedro III. Éste fué hecho prisionero y, el 16 de julio de 1762, era asesinado en Ropcha. Al día siguiente Catalina se convertía en emperatriz, para, durante treinta y cuatro años, ejercer su autocracia y desarrollar sus ambiciosos planes, en consonancia con la política imperialista que Pedro I inició hacía unos cincuenta años. Todas sus disposiciones empeoraron la situación de sus súbditos. Sólo atendió a las peticiones, en algunos
casos, de la nobleza a la que otorgó mercedes para recibir su apoyo. La servidumbre de la gleba, no consiguió mejora alguna. Respecto a la política exterior maquinó contra Suecia, Polonia y Turquía, consiguiendo anexionarse territorios de estos últimos países, después de varias guerras. En los últimos años reinó el descontento, levantándose el país en varias ocasiones. Catalina presumió de tener buenas relaciones con los enciclopedistas franceses, y sostuvo correspondencia con Voltaire.
