(Goslar, 1056 Lieja, 1106)
Emperador de Alemania, hijo de Enrique III y de Ana de Poitiers que ejerció la regencia, durante la cual los grandes señores camparon libremente por Alemania. Al llegar a la mayor edad, luchó por restablecer la autoridad real, especialmente en Sajonia y Baviera. Chocó con el Papa Gregorio VII por la cuestión de las «Investiduras>>, llegando, incluso, a deponer al Papa; éste le excomulgo, y Enrique, por miedo a que sus vasallos quedasen desligados del juramento de fidelidad, se humilló ante Gregorio VII en el castillo de Canosa de la Condesa Matilde de Toscana; fué perdonado, pero reincidió en su conducta anterior y el Papa le excomulgó de nuevo. Las victorias militares del Emperador amenguaron externamente los efectos de la excomunión hasta el punto de osar nombrar un antipapa: Clemente III. Los normandos saquearon atroamente Roma, y Gregorio VII huyó y falleció en el destierro. El Emperador murió oscuramente, después de alejarse Italia del Imperio y triunfar el prestigio del Papado.
