(Córdoba, 7 enero 891 - 961)
Primer califa de la España musulmana. Por sus venas corría sangre vascona por línea materna. Mantuvo constantes luchas con los rebeldes de su reino, derrotando a los Banu Hachchach y a Omar Ben Hasssum, señor de Bobastro. Sus ejércitos se enfrentaron con los cristianos, en San Esteban de Gormaz, Val Junquera, Madrid, Talavera, Zamora, en los márgenes del Pisuerga y cerca de Osma. Batalló contra Ordoño II, Sancho de Navarra, Ramiro II y Fernán González de Castilla, saliendo ora vencedor, ora vencido, según las batallas. En una audaz incursión, los cristianos consiguieron llegar a una jornada de Córdoba. En África, conquistó la región comprendida entre Fez y el mar, y Túnez. Fué un califa bondadoso, prudente, amable y culto. Ordenó construir maravillosos monumentos, alcázares como el de Medinat-al Zahara, mezquitas, baños y canales de riego. En Córdoba, el Patio de los Naranjos. Prosperaron las ciencias y las artes. Desarrolló la industria y el comercio. Durante su califato se creó en Córdoba la primera Academia de Medicina de Europa.
Unificación del territorio musulmán
Uno de los principales objetivos de Abd-al-Rahman III fue la unificación del territorio musulmán en la península ibérica. Para ello, emprendió una serie de campañas militares contra los reinos cristianos del norte, logrando expandir considerablemente el emirato de Córdoba. Además, consolidó su control sobre los territorios musulmanes del sur de la península, poniendo fin a las rebeliones internas y a las incursiones de los normandos.
Esplendor cultural y económico
Bajo el reinado de Abd-al-Rahman III, Al-Andalus alcanzó un gran esplendor cultural y económico. La ciudad de Córdoba se convirtió en un centro intelectual y artístico de primer orden, atrayendo a poetas, científicos, filósofos y artistas de todo el mundo musulmán. Se construyeron numerosas obras arquitectónicas monumentales, como la Mezquita de Córdoba, que se convirtió en uno de los símbolos más emblemáticos del Islam en la península ibérica.
Proclamación del Califato
En el año 929, Abd-al-Rahman III se proclamó califa, rompiendo con la dependencia del califato abasí de Bagdad y estableciendo un califato independiente en Al-Andalus. Este hecho supuso un hito histórico y un reconocimiento del poder y la importancia del emirato de Córdoba.
Legado
Abd-al-Rahman III falleció en Córdoba en el año 961, dejando un legado de unidad, prosperidad cultural y poderío militar. Su reinado marcó el apogeo del Islam en la península ibérica y sentó las bases para el desarrollo cultural y económico de Al-Andalus durante los siglos posteriores.
