(Veitsberg, 1121 - Cilicia, 10 julio 1190)
Emperador de Alemania apodado «Barbarroja», nieto del emperador Enrique IV, fué uno de los caracteres más vigorosos de la Edad Media. Una de sus más largas campañas tuvo por objeto Italia, llegando incluso a oponer cuatro antipapas al pontifice Alejandro III, comprometiendo de este modo la unidad católica. Más tarde se vió obligado a firmar el Tratado de Venecia, a reconocer al pontífice y a observar las treguas de paz. En Alemania luchó contra los grandes ducados para consolidar el poder real: se hizo coronar rey de Arlés, invadió Polonia, dió reyes a Bohemia y Hungría, extendiéndose su autoridad como en época de Carlomagno, aunque sin librarse de una excesiva ambición y una cruel tiranía. Quiso terminar santamente, y en 1188 hízose cruzado, pereciendo ahogado al pretender atravesar a nado el río Cidno en Cicilia.
