(1040 - Toledo, 30 junio 1109)
Rey de Castilla. Hijo de Fernando I. Le correspondió, en la división que hizo éste de sus estados, entre sus hijos, el reino de León, pero fue despojado de él por su hermano Sancho de Castilla. Se refugió Alfonso en la corte de Almamum, en Toledo; y en el castillo de Brihuega, que el árabe le dio en prueba de amistad, formó su corte. A la muerte de Sancho, los castellanos y leoneses le nombraron rey, tomándole juramento el Cid, en Santa Gadea, conforme no había sido cómplice del asesinato de su hermano Sancho. Llegó hasta Tarifa, en su lucha contra los moros, después de arrebatar varias ciudades al rey de Sevilla. Combatió a los almorávides y fue derrotado en Zalaca. Durante su reinado, los esposos de sus hijas, doña Urraca y doña Teresa, conquistaron, en nombre de Alfonso, varias plazas de Galicia, Portugal y Extremadura. Las crónicas y la leyenda juzgan desfavorablemente a este rey por su actuación respecto a las empresas del Cid Campeador. Su muerte fue seguida de un período de desorden, a raíz del matrimonio de su heredera, Doña Urraca, con Alfonso I de Aragón.
