(1292-1383)
Emperador de Bizancio. Por su nacimiento ocupó un puesto elevado en la Corte y tomó parte en las luchas entre Paleólogo y su nieto Andrónico II, apoyando a éste y consiguiendo su triunfo.
Desempeñó el cargo de primer ministro de Andrónico, con gran acierto. A la muerte del emperador, continuó como regente del Imperio. Aprovechando su ausencia de Constantinopla, sus enemigos lograron destituirle y confiscar sus bienes. Cantacuzeno, con gran energía, se hizo proclamar emperador y desde entonces empezó para el Imperio una serie de luchas entre el y Juan Paleólogo, el cual se apoderó de Andrinópolis, gobernada por Mateo Cantacuzeno, a quien su padre, Juan, quiso asociar al Imperio. El patriarca Calisto se negó a ello y se unió a Juan Paleólogo, quien logró tomar Constantinopla. Cantacuzeno abandonó la capital e ingresó en un monasterio donde escribió sus «Memorias». Hombre erudito, escribió también un «Comentario» a la moral de Aristóteles y un «Juicio crítico» a la religión mahometana.
