(Chasseneuil, 778 - Ingelheim, 20 junio 840)
Emperador de Occidente, hijo de Carlomagno y de Hildegarda. En 814 sucedió a su padre, y en Reims, en octubre de 816, fue coronado Emperador por el Papa Esteban IV. En el año 817 asoció a su hijo Lotario al Imperio y dio a Pipino la Aquitania y a Luis la Baviera. Casado en segundas nupcias, tuvo otro hijo, Carlos, que motivó otro reparto del Imperio, creándose para él un nuevo reino, el de Alemania. Este nuevo reparto motivó luchas sin fin entre sus hijos y entre éstos y él, unas veces en favor de uno, otras en favor de otro. A su muerte, sus estados quedaron en la mayor anarquía debido a su falta de energía, a pesar de que fue un rey bueno, justo y con buenas intenciones. No tenía afición a la guerra. Se ocupó especialmente de la reforma del clero, de los asuntos eclesiásticos, y de la administración de la Iglesia.
