(83 a. de J.C. 30 d. de J.C.)
General romano, nieto de Marco Antonio, el orador, y uno de los triunviros. Muy joven, se distinguió por su valor y adhesión a César, era cónsul de Roma y su lugarteniente; éste fue asesinado, y gracias a su astucia y decisión se hizo dueño del poder, siendo aclamado por el pueblo y las Legiones. Pronto su codicia y afán de placeres le perdieron, y no tardó en enemistarse con Octavio, sobrino y adoptado por César, al regresar de Macedonia. Sin embargo a un acuerdo y formaron con Lépido el segundo triunvirato, correspondiendo a Antonio la Galia. Después de vencer a Lépido se repartieron el Imperio, con Octavio. Fue a Egipto para que la reina Cleopatra respondiera de las acusaciones de haber ayudado a sus enemigos; pero ella, dotada de singular belleza, le sedujo. Entregóse, entonces, a las orgias y al despilfarro. Destruyó reinos y provincias para complacerla. Finalmente, el Senado envió un ejército, mandado por Octavio, que le derrotó, junto a Cleopatra, en la batalla de Actium el 2 de septiembre de 31. Antonio se atravesó el pecho con la espada para no sobrevivir a la derrota, y Cleopatra se hizo picar por un áspid, al enterarse de que las legiones octavianas se habían apoderado de Alejandría.
