(Gante, 25 febrero 1500 Yuste, 21 septiembre 1558)
Hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso, es el primer monarca español de la dinastía austríaca. Educado en Flandes, al ser proclamado mayor de edad en 1517, se trasladó a España, completamente ajeno a la lengua y a las costumbres de nuestro país. Al poco tiempo, Carlos I, por ser nieto del Emperador Maximiliano, que acababa de morir, fué elegido emperador de Alemania, con el nombre de Carlos V. Para acudir a la coronación, y asegurar el resultado de la elección, tuvo que recabar subsidios a las Cortes, nombrando regente al cardenal Adriano de Utrecht. En la Península se dieron entonces diversos focos de descontento, que fraguaron en la sublevación llamada de «los Comuneros», en Castilla, y de «las Germanias», en Valencia, ambas dominadas por su Gobierno. Carlos V encarnó la idea de una monarquía universal, herencia de la idea Imperial cristiana expuesta en la obra de Dante Alighieri; y frente a ella se opuso el particularismo nacional del rey de Francia Francisco I. De esta incompatibilidad ideológica surgieron cinco guerras
consecutivas con el vecino reino, en las que se ventilaron principalmente las cuestiones del Milanesade de Navarra y del reino de Nápoles. La primera de estas guerras, en las que se dió la célebre batalla de Pavia con el triunfo de las tropas españolas, terminó con el Tratado de Madrid (1526), y la última, con la Paz de Vaucelles (1556). En el terreno espiritual, Carlos V hubo de defender la tradición católica, de Europa, frente a la coalición del naciente protestantismo. Y bajo su reinado, se dominan extensos territorios en el continente americano, gracias a las conquistas de Méjico, por Hernán Cortés (1521), y del Perú, por Francisco Pizarro; a la vez que se abre el camino hacia la exploración del incógnito océano Pacífico, con el audaz viaje proyectado por Magallanes, y que terminó con la primera vuelta al mundo. Después de abdicar sus inmensos Estados en su hijo Felipe II, Carlos V se retiró al Monasterio de Yuste, donde murió austeramente. Por su amplia visión política, y su hondo sentido espiritual, Carlos V debe ser considerado uno de los fundadores de la moderna Europa.
