(Fuendetodos, Zaragoza, 30 marzo 1746 - Burdeos, 16 abril 1828)
Pintor español, auténtica manifestación del genio, que ocupa el más alto puesto en la historia del arte moderno. Hijo de un maestro dorador, mostró desde temprana edad disposición para el dibujo y la pintura. En 1767 dejó Zaragoza, logrando trabajar junto a Rafael Mengs en Madrid, donde llevó una vida un tanto desordenada y turbulenta. Encontró un poderoso protector en la persona del conde de Floridablanca. Pasó a Italia, y, a su regreso, contrajo matrimonio con la hija de su antiguo maestro Francisco Bayeu. En 1775, recibió el encargo de pintar los cartones para la Real Fábrica de Tapices; pintor más tarde de la Corte, algunos de sus retratos son verdaderos documentos históricos. En esta primera parte de su carrera, refleja el optimismo de su carácter mundano y alegre; pero en 1792, una enfermedad le aparta de la vida cortesana: la sordera, que le atormenta, y surge un nuevo y desconocido Goya, satírico, fantástico y sombrío, como se nos muestra en las visiones con que decoró su casa de campo, llamada «la Quinta del Sordo». La invasión napoleónica influye poderosamente en su vida y en su obra; pertenecen a esta segunda época las escenas de la guerra, tales como «Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808» y el «Levantamiento de Madrid contra los franceses». Al volver Fernando VII a España, es confirmado Goya en su cargo palacio Bustos obras maestras de verdad psicológica y física.
En «La familia de Carlos IV» (1800) y en los estudios al natural de los personajes, el retrato físico fue el medio indispensable que realizó el retrato moral. Como pintor, tanto como grabador, alcanzó su madurez artística hacia 1793, sus geniales grabados comprenden varias series: «Los Caprichos», «Los desastres de la guerra», «La Tauromaquia» y «Los Disparates», tal vez lo más elocuente de su obra. Entre los cuadros de género, «Los Aquelarres», «Las Majas», «La Gallina ciega» etc. Su influencia sobre la pintura de los siglos XIX y XX es decisiva: los románticos se inspiran en sus «Caprichos»; Manet y otros muchos impresionistas franceses le quieren imitar; y quizá es preciso ver en sus escenas «Sabáticas», las primeras obras surrealistas.
(Maubeuge, 1478 - Amberes, 1533/15367)
Pintor flamenco conocido también por otros nombres. Muy influenciado por los primitivos, especialmente por Quentin Metsys da, no obstante, carácter personal a sus figuras. Residió en Verona y Florencia donde copió a los pintores italianos. Protegido por el Príncipe de Borgoña, trabajó en el castillo de Zuyburg, y al morir aquél pintó para el Marqués de Veerse «Los hijos de Cristian II de Dinamarca». En el Museo del Prado se conserva un cuadro suyo: «La Virgen María con el Niño», regalado a Felipe II. Otras obras suyas son: «La Magdalena y los ángeles», «María Tudor», «Retrato de hombre», «Ecce Homo», etcétera.
(Nijni Novgorod, 1868 - 1936)
Fué su verdadero nombre Alejo Maximovich Pechkov. Notable novelista y dramaturgo ruso. El seudónimo «Gorki» (amargo) expresa la vida difícil y penosa que llevó en sus comienzos, cuando aprendió a conocer y a amar a las clases humildes, y a retratar sombríamente la sociedad rusa. Partidario de la revolución de 1918, viajó después por América del Norte y Europa, afianzando sus avanzadas ideas. Publicó su primer cuento en «El Mensajero del Norte», al que siguieron sus obras «Cuentos y Narraciones» en varios volúmenes, «Camaradas» (1907), «La Madre», «Entre el pueblo», «El espectador» y sus dramas, «La moneda falsa», entre otros. A pesar de que sus temas son siempre lúgubres y angustiosos, conserva una vigorosa pasión y una constante ternura hacia la humanidad y sus dolores.
(Córdoba, 1561 - 29 mayo 1626)
Poeta español de gran influencia en la literatura de su época. Abandonando los estudios de Leyes, fué nombrado Canónigo de la Catedral de Córdoba en 1585, tomando las órdenes sagradas en 1606. Fué capellán de honor de Felipe II. Distinto es el carácter de sus poesías: sonetos, canciones, poemas líricos como «La Fábula de Polifemo y Galatea» escrito en octavas reales, y las «Soledades» (1612- 1613), décimas, letrillas, romances y algunas piezas de teatro que no llegaron a representarse. Góngora es el poeta que hace el milagro del culteranismo, con su visión hiperbólica de la naturaleza y de la vida y, en cambio, otras veces encuentra el secreto de la simplicidad en sus décimas y letrillas. Seguidores y polémicas dejó Góngora tras sí, pero el gongorismo había de morir pronto, porque vivía casi exclusivamente del prestigio de su gran personalidad.