(Málaga, 8 febrero 1828 Santa Águeda, Guipúzcoa, 8 agosto 1897)
Político, historiador y literato español. Era sobrino de Serafin Estébanez Calderón; estudió Leyes y se dió a conocer como periodista en 1849, en «La Patria». Fué subsecretario de Gobernación y ministro de Gobernación en 1864; en 1865 lo fué de Ultramar, y en 1866 de Hacienda. En las Cortes de 1869 defendió sus principios doctrinarios y conservadores y desde 1870 preparó la Restauración de la Monarquía. Partió para Francia, donde consiguió la abdicación de Isabel II y se encargó de la educación del joven príncipe Alfonso, más tarde Alfonso XII. Después de la Restauración redactó junto con otros hombres notables la Constitución que fué aprobada en las Cortes de 1876, asumiendo la presidencia del Gobierno hasta 1881 en que fué reemplazado por Sagasta. De 1883 a 1885 volvió a ocupar nuevamente la presidencia del Gabinete. Después del fallecimiento del rey Alfonso XII y durante la Regencia se turno con Sagasta en dicha presidencia, a cuyo frente estaba cuando fué asesinado por un anarquista. Pertenecía a las Academias Española, de Ciencias Morales y Políticas, de Bellas Artes y dirigió durante muchos años la de la Historia. Obtuvo muchas distinciones honorificas nacionales y extranjeras. Fué uno de los hombres de Estado mas hábiles y capacitados de la España contemporánea.
(Granada, 19 marzo 1601 - 5 octubre 1667)
Escultor, arquitecto y pintor español. Aprendió de su padre el dibujo arquitectónico, estando luego bajo la dirección de Juan Martínez Montañés y del pintor Francisco Pacheco. Debido a su carácter violento, tuvo un lance con un pintor, al que dejó lisiado de la mano derecha, Refugiado en Madrid, halló la protección de Velázquez, al que había conocido en casa de Pacheco, logrando algunos encargos del Conde Duque de Olivares para los Palacios reales. Habiendo sido encontrada apuñalada su mujer, tuvo que abandonar la Corte, tomando el cargo de Racionero de la catedral de Granada, siendo ordenado de subdiácono.
Aunque sus contemporáneos le juzgaban gran pintor, ha pasado a la posteridad como uno de los mejores escultores imagineros de España. La bondad de su carácter iba unida a su impulso violento y rencoroso, hasta el punto de que en una discusión con un oidor de la Chancillería de Granada, por no avenirse éste en la cuestión del precio, rompió la escultura diciendo: «Oidores puede hacer, el rey, del polvo de la tierra, pero sólo a Dios le está reservado el hacer un Alonso Cano».
Poeta portugués. Nacido de una familia muy pobre, estudió en Coimbra y frecuentó la corte de Juan III. Siguió la carrera de las armas, y perdió el ojo derecho en Ceuta. Vuelto a Lisboa, vivió una vida aventurera. En un desafío hirió a un palaciego, siendo encarcelado. Al año siguiente Juan III le perdona y le envía a las Indias, empezando una vida dura y llena de penalidades. Acusado de irregularidades en la administración es llamado a Goa, naufragando el barco en que viajaba. Salvado del naufragio embarca hacia Mozambique. Enfermo y deprimido vuelve a Portugal, después de diez y siete años de ausencia. En 1572 publicó Os Lusiadas, extraña mezcla de mitología griega con las tradiciones cristianas, en el que describe el viaje de Vasco de Gama a las Indias. Su renombre literario no se difundió hasta después de su muerte.
(Madrid, 17 enero 1600 25 marzo 1681)
Famoso dramaturgo español. Hijo de una familia de noble abolengo, destinado a clérigo, estudió en Alcalá y Salamanca, abandonando los estudios eclesiásticos para consagrarse por entero a las letras. Su juventud fué borrascosa y tomó parte en la guerra de Cataluña. En 1651 fué ordenado sacerdote, llevando una vida ejemplar, siendo capellán del rey desde 1668.
Casi toda su obra la escribió para el teatro. Dejó 120 comedias y 73 Autos Sacramentales. Con Lope de Vega y Tirso de Molina representa el mejor teatro español del siglo XVII. Creó una verdadera estética de la escena. De sus obras de teatro destacan: «La vida es sueño», uno de los mejores dramas del teatro filosófico universal. «El príncipe constante», «El Alcalde de Zalamea», vigorosa pintura de caracteres, «El médico de su honra», «No hay burlas con el amor»; y las de tema religioso: «La devoción de la Cruz», «El mágico prodigioso», «La cena del rey Baltasar». De los Autos Sacramentales: «El gran teatro del mundo». «El gran mercado del mundo», «Los encantos de la culpa». «Tu prójimo como a ti», etcétera.