(París, 1313 - Certaldo, 21 diciembre 1375)
Nació en París; fue hijo natural de un mercader florentino y de una francesa. Amigo de Petrarca y admirador de Dante, vivió en Nápoles. De aquí pasó a Florencia y desempeñó la primera cátedra que se fundó para explicar el Dante. Boccaccio es el creador de la prosa italiana. En verso escribió el poema Filostrato que narra los amores de Troilo y Criseida. El Ninfale fiesolano y el Ameto en prosa y verso. Como prosista escribió su novela Fiammetta; el Corbacho o Laberinto de amor, sátira contra las damas florentinas, y finalmente, su obra maestra, el Decamerón (1354). Es una colección de 10 cuentos, de tono picaresco y atrevido, pero de agudos perfiles psicológicos, que se suponen narrados por diez jóvenes que por espacio de otros tanto días permanecen en el campo huyendo de la peste que diezma Florencia.
(Valencia, 29 enero 1867 - Menton, 28 enero 1928)
Escritor y político español. Cursó los estudios de Derecho y dedicóse al periodismo. Fue seis veces consecutivas diputado a Cortes, distinguiéndose por sus discursos fogosos. En 1909 se retiró de la política, emprendiendo un viaje a Sudamérica para estudiar las explotaciones agrícolas y mineras.
Como novelista ocupa un lugar destacado, presentando la mayor de sus obras un carácter social y naturalista, con variados argumentos rebosantes de colorido y descripciones de ambientes y tipos. De su extensa producción destacan: «La Barraca», novela de costumbres; «Cañas y barro», cuentos valencianos; «Arroz y tartana», y «Entre naranjos», ensayo del género psicológico. Mare Nostrum, con «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», sobre la guerra de 1914-1918, obtuvo un éxito internacional. Sus obras están traducidas a varios idiomas, y varias de ellas fueron llevadas a la pantalla.
(Paredes de Nava, hacia 1486 - Toledo, septiembre 1561)
Escultor, arquitecto y pintor español. Estudió en Italia hasta 1518 y parece que fue discípulo y ayudante de Miguel Ángel. Trabajó en la iglesia de Santa Engracia, de Zaragoza, y en Huesca ayudó a Damián Forment. Vivió en Valladolid, protegido por el Emperador, quien le encargó la decoración pictórica de la Capilla Real de Granada. Hacia 1529 construyó y decoró el gran retablo de la Capilla Mayor de Salamanca y, junto con el borgoñón Felipe Bigarny, esculpió los relieves para la sillería del coro bajo de la catedral de Toledo. Otras obras suyas son: el retablo de los Irlandeses, de Salamanca, el retablo de los Reyes, de la iglesia de Santiago de Valladolid, el retablo de la iglesia de Santa Úrsula de Toledo, el retablo de la capilla del Obispo, en Madrid, el Panteón del cardenal Tavera en el Hospital de Afuera, en Toledo. Su obra capital, resumen de su gran fantasía, es el retablo de San Benito de Valladolid, de gran fuerza expresiva.
(Madrid, 12 agosto 1866 - agosto 1954)
Dramaturgo español. Consagrado desde muy joven a las letras, publicó libros de poesías, y «Cartas de mujeres» que son un sorprendente y profundo estudio del alma femenina. Más tarde se dedicó exclusivamente al teatro, llevando a la escena aspectos satíricos de
la vida de la aristocracia y las altas clases sociales. Su primer drama estrenado fue “El nido ajeno”. Obtuvo en 1922 el Premio Nobel de Literatura. Su labor es considerable, con cerca de 130 obras estrenadas. Renovó y transformó nuestra escena, incorporándola al tono moderno de la europea, sin perder la línea de nuestra tradición y el noble afán de perfección. Hay en él varios aspectos dramáticos muy interesantes, entre ellos: el de predominio costumbrista, cuya más perfecta culminación se encuentra en «La noche del sábado», y la comedia rural «Señora Ama», apología de la universalidad del amor materno; el de satirizar tipos y costumbres, y el de libre evasión de la fantasía, como su interés por el teatro infantil, reflejado en «El príncipe que todo lo aprendió en los libros»; o, siguiendo el estilo de la antigua farsa italiana, tiene una obra de resonancia y perduración universal: «Los intereses creados», donde ha comprendido en unos pocos tipos «el poema, la tragedia y la mascarada de la existencia».
Es ésta obra la síntesis más perfecta de su genio, con sencilla trama, comprensión de la naturaleza humana, ironía, escepticismo, idealismo y poesía. Son muy intensas y vibrantes, también: «La Malquerida» (drama), «Pepa Doncel», «Campo de armiño», «La fuerza bruta», «La Infanzona», «De muy buena familia», «La culpa es tuya», etc. No menos estimable es su colección de pensamientos y palabras, palabras para enaltecer. Don Jacinto Benavente queda calificado en la historia de la literatura universal como una de las grandes figuras de la primera mitad del siglo xx.