(Arezzo, 20 julio 1304 - Arqua, 18 julio 1374)
Poeta y humanista italiano, que siguió la carrera de leyes, aunque desde joven mostró gran afición a los estudios clásicos. En 1327 vio por primera vez, en la iglesia de Santa Clara de Aviñón, a Laura de Noves, que fue la inspiración de su musa. Se entregó al estudio de los autores latinos y fue enviado como embajador a Francia, Alemania y los Países Bajos. El domingo de Pascua de 1341 fue coronado como poeta en Roma. Descuella en sus sonetos a Laura en total unos 300 reunidos en su «Cancionero». Los dividió en dos partes: «En vida de Madona Laura» y «En la muerte de Madona Laura», siendo estos últimos más perfectos: su amor ha llegado a la cima de la espiritualidad. Llámase «petrarquismo» a la imitación de la poesía y los sentimientos de Petrarca.
(Kis-Körös, 1 enero 1823 - Schatzburg, 31 julio 1849)
Poeta húngaro, que, en 1842, publicó su primer poema «El bebedor de vino». Aprendió las lenguas alemana, inglesa, francesa y tradujo «Coriolano» de Shakespeare. Tomó parte en la revolución de 1548. El 15 de marzo de este mismo año publicó «¡Ea, magiar!» con el que inauguró la serie de sus cantos patrióticos revolucionarios. En noviembre de 1848 ingresó en el Honved y se distinguió por su heroísmo. Su lírica sobresalió por su verdad y naturalidad; se rebeló contra la poesía de escuela. Es el poeta nacional por excelencia con entusiasmo mezclado de melancolía, dos notas características de su pueblo. Se dijo que había muerto en la batalla de Seguesvar, enrolado en el ejército insurgente, y no creyendo en ello, el pueblo le convirtió en mito nacional. De sus composiciones las más conocidas son: «Mi tierra nativa», «Canto nacional», «El viento de otoño», etcétera.
(Castello della Pieve, 1446 - Fontignano, 1524)
Pintor italiano, maestro de Rafael y príncipe de la escuela pictórica de Umbría. Fue discípulo, seguramente, de Piero della Francesca. Después de establecerse y trabajar en Florencia y Toscana fue llamado a Roma para decorar los muros de la Capilla Sixtina. siendo la mejor de estas pinturas al fresco, «La entrega de las llaves a Pedro». Luego volvió a Florencia y pintó en varias ciudades italianas, acreditándose por sus frescos, aunque también sobresalió en las pinturas sobre caballete como la «Asunción», «La Virgen en la gloria», la «Crucifixión», la «Anunciación», la «Resurrección», la «Transfiguración», el «Descendimiento de la Cruz», etc. Sus contemporáneos apreciaban, sobre todo, el encanto de sus «Vírgenes» de rasgos finos y jóvenes; y además tenía grandes cualidades de retratista. Fue un pintor cuyas obras ya en vida se veían solicitadísimas y a primeros del siglo XVI alcanzaron gran éxito, no sólo por los temas sino por la técnica moderna y por el equilibrio y armonía.
(Las Palmas, 10 mayo 1843 - Madrid, 4 enero 1920)
Renovador de la novela española y autor dramático, precursor de la «generación del 98». Su juventud, en Canarias, queda descrita en sus «Memorias de un desmemoriado». Estudió Leyes en Madrid sin gran aprovechamiento, pues era gran aficionado al dibujo, a la música y a la literatura. Su primera obra se titula «La fontana de oro» y desde ella ya definió su actitud. Tuvo firme amistad con el escritor Pereda, a pesar de sus ideas opuestas. Su labor es extraordinaria y fecunda. Escribió los «Episodios Nacionales» donde con brillantez, realismo, colorido, emoción y amenidad glosó la guerra de la Independencia («Trafalgar», «La Corte de Carlos IV», «El 19 de Marzo y el 2 de Mayo», «Bailén», «La batalla de los Arapiles»), llena de vigor, pasión y patriotismo; su protagonista es Gabriel Araceli. En la segunda serie el protagonista es Salvador Monsalud, no héroe sino político, encarnación del liberalismo escéptico y exaltado, Veinte años más tarde escribió otras dos series, relatando los sucesos políticos del reinado de Isabel II, y luego añadió todavía seis volúmenes, hasta la Restauración. Gran maestro de la novela realista, Galdós escribió también, entre otras: «Fortunata y Jacinta», «Doña Perfecta», «Marianela», «La familia de León Roch», «Misericordia». Dramaturgo de ideas extraordinarias, hay que citar sus dramas: «El abuelo», de rasgos shakespearianos; «Electra», «La loca de la casa», у «Саsandra».