(Saluzzo, 25 junio 1789 - Turín, 1 febrero 1854)
Poeta y escritor italiano. De joven pasó a Milán donde, llevado por su afán literario, conoció a Fóscolo, Madame Staël, Schlegel, Byron y otros. De aquella época su más famosa obra es Francesca da Rimini, que recorrió triunfalmente toda Italia y fue traducida al francés, y también al inglés por el propio «Lord Byron». Condenado a muerte por sus actividades en pro del Resurgimiento de Italia, le fue conmutada la pena por unos años de cárcel, después de los cuales escribió «Mis prisiones» (Turín, 1832), que fue traducida a todas las lenguas cultas y en la que condenaba la dominación austríaca en Italia. El éxito inmenso de esta obra se justifica por la piedad que inspiró el autor, por la sencillez clásica y serena de su estilo, por la emoción que rebosa de todas sus páginas y por la fidelidad y delicadeza de las descripciones y del análisis. En realidad fue un escritor de segundo orden, al que las circunstancias hicieron autor de una obra inmortal.
(Orleans, 7 enero 1875 - Pléssis-l'Évêque, 5 noviembre 1914)
Escritor francés, que abandonó los estudios del magisterio para dedicarse con entusiasmo a la cuestión social, publicando «Rouen», poema que exaltaba el advenimiento de la república socialista universal. Dirigió una librería socialista y luchó por la revisión del proceso Dreyfus. Publicó en 1900 los Cahiers de la Quinzaine, de los que era autor, impresor y editor. Su socialismo era esencialmente místico, y al triunfar algunas de las ideas por las que había luchado, creyó que habían sido explotadas y envilecidas y lo proclamó violentamente. En 1905 escribió «Nuestra patria» a la que siguió «Nuestra juventud», «El dinero», etc., contra los que creía ponían en peligro el alma francesa y el suelo de Francia. De sus profundas meditaciones sobre la vida de las heroínas Juana de Arco y Santa Genoveva compuso en 1910 «Misterio de la Caridad de Juana de Arco», donde se encuentran algunas de las páginas más asombrosas que haya inspirado el drama del Calvario. Se convirtió al catolicismo y alternó sus publicaciones con meditaciones religiosas. En la primera Guerra mundial pidió se le destinara al frente y murió en la batalla del Marne, siendo varias veces citado en la orden del día por su heroísmo.
(San Petersburgo, 1885 - La Haya, 1931)
Bailarina rusa. Estudió en la Escuela de Baile de su ciudad natal y al finalizar obtuvo una plaza en el cuerpo de baile de la Ópera Imperial. Debutó en 1901, y en 1909 pasó a París donde alcanzó grandioso éxito. En 1910 marchó a América donde siguió cosechando triunfos, regresando en 1913 para crear en Londres su mayor éxito, «La muerte del Cisne», de Saint-Saëns. Otra de sus grandes creaciones fue «La mariposa». Su arte se mantenía en un plano visual y su modo, originalísimo, a base de curvas profusamente trazadas con siluetas arrancadas de las porcelanas galantes, con graciosas actitudes estatuarias, todo ello dentro de un arte personalísimo.
(Coruña, 16 septiembre 1852 - Madrid, 12 mayo 1921)
Novelista española. Hija única de los condes del mismo apellido, mostró precozmente sus aptitudes y aficiones literarias. Se casó con Don José Quiroga y fue profesora de Literatura de la Universidad Central. Se formó en la lectura de Balzac, Zola y Daudet, y es la introductora y creadora del naturalismo español, diverso del francés. Se dió a conocer con «Viaje de novios»; siguió «Los Pazos de Ulloa» y «La madre Naturaleza», de ambiente gallego. Depurando su naturalismo ý con tendencias algo idealistas, escribió «La Quimera» y «La Sirena negra». Es también autora de muchos y bellísimos cuentos: «Cuentos de Marineda», «Cuentos nuevos», «Cuentos de amor», «Cuentos sacroprofanos», etc. Dejó también algunos estudios críticos como «Estudio crítico de las obras del Padre Feijoo», «La revolución y la novela en Rusia», una magnífica evocación de «San Francisco de Asís», y, sobre todo, «La cuestión palpitante» sobre el naturalismo como estética. Dirigió la «Biblioteca de la Mujer», en la que publicó clásicos femeninos como Agreda, María de Zayas, etc. También dirigió la revista «Nuevo Teatro crítico», en recuerdo de Feijoo y se dedicó a temas decididamente feministas.