(Copenhague, 27 agosto 1776 - Bonn, 2 enero 1831)
Historiador alemán, hijo de Karsten, que había sido un explorador comisionado por el Gobierno danés para viajar por Arabia y Persia, viaje en el que descubrió el emplazamiento de la antigua Babilonia. Poseía veinte idiomas y fue catedrático de la Universidad de Berlín. En 1816 fue a Italia como embajador en Roma y escribió su obra maestra "Historia Romana", en tres volúmenes, que alcanzan hasta el final de la primera guerra púnica. Esta obra es interesantísima, sobre todo por su concepto general de la Historia. Su espíritu critico, dotado de gran sagacidad, le hizo establecer casi siempre la verdad de los hechos acaecidos durante los primeros siglos de la historia de Roma. Su método es completamente original y fue el primero que aplicó el análisis filológico a una época sobre la que poseemos escasos documentos. Se ha dicho que su obra "abrió una nueva era en la historia del mundo espiritual europeo".
(Tepic, 27 agosto 1870 - Montevideo, 1919)
Poeta mejicano, cuyo verdadero nombre era Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo. Comenzó la carrera eclesiástica, que dejó, conservando durante toda su vida una gran inquietud religiosa. Visitó París, donde conoció a Rubén Darío, y, como diplomático, España, Argentina y Uruguay. Se dio a conocer como poeta a la muerte de Gutiérrez Nájera, repitiéndose el caso de Zorrilla a la muerte de Larra. Su obra, abundante y desigual, es noble y llena de un hondo sentimiento humano. El amor es la fuente de su inspiración: el amor visto desde las nieblas del recuerdo o el ansia de la espera. Se ha señalado cierto misticismo en sus composiciones, de raíz mejicana y católica. Una gran crisis amorosa, desde 1901 a 1912, define la más intensa actitud de su lirismo. Su «Amada inmóvil» pasa, idealizada, a poemas como «Serenidad» y «Elevación». De sus numerosos libros de versos destacan «Jardines interiores», «Plenitud», «La amada inmóvil», «El arquero divino», etc. Ha influido extraordinariamente en Méjico, Hispanoamérica y España, donde es uno de los poetas modernos más leídos.
(París, 11 diciembre 1810 - 2 mayo 1857)
Poeta francés, admitido en el cenáculo romántico que presidía Víctor Hugo, a quien imitó al principio. En 1833 conoció a «Jorge Sand», la gran novelista, que le hizo sentir una pasión grande y sincera, seguida de un amargo desengaño. Las fibras más hondas de su alma de poeta se reflejan en Confession d'un enfant du siècle. Escribió narraciones románticas como los «Cuentos de España y de Italia», en que muestra su gusto por los temas medievales; y un drama: Lorenzaccio; y sus poemas «Las noches» que revelan su pasión exacerbada y una supersensibilidad llena de fantasía.
(Sevilla, 31 diciembre 1617 - 3 marzo 1682)
Pintor español. De familia humilde, entró a los diez años de edad como aprendiz en el estudio del pintor Juan de Castillo, de Sevilla y llevado por su vocación trasladóse después a Madrid para estudiar a Van Dyck, Ribera, Tiziano y Rubens. De regreso a Sevilla, el primer encargo que obtuvo y ejecutó fue pintar el Claustro menor del convento de San Francisco, que le ocupó durante tres años; después pintó el gran lienzo que adorna la capilla bautismal de la Catedral de Sevilla y que representa «La Aparición del Niño Dios a San Antonio de Padua». Más tarde pintó numerosas obras por encargo de conventos de la Orden Franciscana; veinte «Concepciones» importantes para la iglesia del convento de Capuchinos cerca de la Puerta de Córdoba, para el Hospital de Venerables, etc. En 1680 se trasladó a Cádiz para realizar la obra del convento de Capuchinos y allí se cayó de un andamio desde bastante altura, caída que se le complicó con otras afecciones crónicas que padecía y a consecuencia de las cuales murió dos años después. Se dice que pintó cuarenta y ocho obras, entre las cuales, treinta y ocho «Concepciones». Entre sus más famosos cuadros figuran: «La Sagrada Familia», llamada también «del pajarito»; «Adoración de los pastores», etc. En todos ellos se entrevén las finísimas creencias religiosas y su gran vocación. Su esposa, Beatriz de Cabrera y Sotomayor, le sirvió de modelo para sus «Vírgenes». Sus pinturas gozaron de extraordinaria consideración y aprecio hasta el siglo Luego han sido descubiertas. De todos modos la personalidad del artista es indiscutible.