(Barcelona, 6 enero 1873 - 27 abril 1940)
Pintor español. Fue discípulo de Caba en la Escuela de Bellas Artes, de la Ciudad Condal, y, después, de Luis Graner. Alternaba el estudio de la pintura con la ocupación de corredor de mercería. Se reunía con Nonell, Canals, Pichot, etc., que sentían predilección por las huertas de San Martín de Provensals. Su primera obra fue «San Medin». En 1900 pasó a Mallorca, donde pintó «El pueblo idílico y decoró el Gran Hotel junto con Santiago Rusiñol. Su «Lacala encantada», fue objeto de grandes elogios y manifiesta cierta influencia belga por ser amigo de Degonwe de Nuques. En 1917 ganó la primera medalla en la Exposición de Madrid y, más tarde, en la de Bruselas. Sobresalen entre sus obras: «El huerto de la ermita», «La encina y la vaca», «El huerto del rector», «Cueva de la leyenda», «Pastoral», «Ruta soleada» y la colección en Maricel de Sitges. Tiene afinidades con el impresionismo, y su estilo es vigoroso, personalísimo y de armonioso colorido luminista.
(Cerca de Cherburgo, 4 septiembre 1814 - Barbizon, 20 enero 1875)
Pintor francés, hijo de labradores. Admirador de Mantegna, Miguel Ángel y Delacroix, tardó varios años en salir de la miseria y poder pintar, según le dictaba su vocación: las escenas rústicas de las que se desprende una profunda religiosidad. La primera obra de esta serie es: «El aventador de trigo», a la que siguió «El sembrador», «La Pastora sentada», «Esquileo de los carneros», «La comida de los segadores», «Las espigadoras», «El Angelus» (la más famosa), «El hombre del azadón», «Las cuatro estaciones», etc. Fue un autor discutidísimo en Europa e incomprendido a causa de los temas de su elección, siendo, en cambio, apreciado por los norteamericanos por la comunidad de educación, creencias y amor a la vida rústica. Toda su vida vivió pobremente, en una granja, rodeado de sus nueve hijos, sin conocer, en vida, ni la fama ni la riqueza, pero entregado de lleno a su admirable vocación.
(1881 Hollywood, 21 enero 1959)
Director cinematográfico norteamericano. Fue uno de los creadores del cine en Norteamérica y realizador de grandes espectáculos Aficionado a las rememoraciones históricas, más o menos convencionales, fue sobre todo el traductor, en imágenes animadas, de muchos pasajes bíblicos de máxima significación. Hizo del cine un medio para volcar su ferviente creencia en la Biblia. Comenzó su carrera de productor y director en 1914 y terminó en 1956 con grandiosa segunda versión de «Los Diez Mandamientos», su última creación; cinta que ha sido calificada como «el máximo esfuerzo del cine para difundir la palabra de Dios». Su filmografía comprende más de setenta títulos, entre los que hay que recordar «Rey de Reyes», «El signo de la Cruz», «Las Cruzadas», «La policía montada del Canadá>», «Unión Pacifico», «Sansón y Dalila», «Piratas del mar Caribe» y «El mayor espectáculo del mundo». Se ha distinguido por el movimiento de masas en el cine.
(Londres, 9 diciembre 1608 - 8 noviembre 1674)
Poeta inglés, educado en el puritanismo y cuya alma estaba impregnada de austeras virtudes. Estudió en Cambridge y tenía gran afición a la música, a los estudios clásicos griegos y latinos, a las matemáticas y a las ciencias físicas. Escribió primero en latín y luego en inglés, componiendo los idilios «El alegre» y »El pensativo», que ejercieron notable influencia en la poesía simbólica del siglo XVIII. En 1637 escribió Lycidas, elegía pastoril, lamentando el triste fin de su amigo King. Entró en la vida política, tomando parte en discusiones públicas religiosas; fue secretario particular de Cromwell, se casó tres veces y cayó en desgracia al volver los Estuardos al trono de Inglaterra. Pobre, ciego y abandonado por la mayor parte de sus amigos, retiróse a la vida privada. Se dice que dictó a sus hijas su obra inmortal «Paraíso perdido». Se inspiró en el drama poético titulado Adamo canuto, obra del monje calabrés Salandra publicado en 1647. Como prosista escribió «Compendio de la Historia de la Gran Bretaña», «La doctrina cristiana» y «El iconoclasta».