(Chinon de Touraine, hacia 1494 - Paris, 1553)
Escritor satírico francés. Inició sus estudios en la Abadía de Senlly, para ingresar después en la Orden franciscana de Fontenay y ordenarse sacerdote. Pasó luego a la Orden de San Benito, y finalmente volvió a la vida secular, graduándose Doctor en Medicina en el año 1531. Pero aún el Pontífice Paulo III había de absolverle plenamente, para que pudiera reintegrarse a la vida monacal. Su carácter sensible, pero un tanto áspero y grosero, afina la agudeza de su ingenio humorístico y perfila el uso del idioma con una riqueza y soltura prodigiosas. Su gran obra: «Historia del gigante Gargantúa» (Lyon, 1532), «Pantagruel» (Lyon, 1533), se publica después en edición completa: «Pantagruel y Gargantúa» (París, 1552) y las «Cartas de Francisco Rabelais escritas durante su viaje a Italia».
(Calahorra, 35-427-96)
Sabio y profesor español. Como hijo de familia acomodada pasó a Roma para completar sus estudios, y siguió residiendo allí años más tarde para desempeñar una de las cátedras públicas creadas por Domiciano. Fue profesor de figuras destacadas hijos de Fabio Clemente y el propio Plinio y, por ello, le llamó Marcial «Honra de la toga romana». Una sola obra se considera hoy como suya: las «Instituciones oratorias», traducida a varios idiomas. Hombre recto, sabio y modestísimo, mantiene en su obra un carácter eminentemente conservador y tradicionalista.
(Madrid, 27 septiembre 1580 - Villanueva de los Infantes, 8 septiembre 1645)
Poeta y polígrafo español. Estudió, en Alcalá. Humanidades y Filosofía, pasando a Valladolid para cursar Teología. Después de sus andanzas por Italia, regresó a España, pero las calumnias políticas le llevaron al destierro en la Torre de Juan Abad (1620), en tiempo de Felipe III. y más tarde a San Marcos de León, por su famoso Memorial contra Felipe IV; salió en 1644, para morir un año después. Quevedo es uno de los más grandes escritores de todos los tiempos; su sátira desenvuelta, dura y seca, es siempre de una vivacidad y un colorido incomparables, maestro no igualado de la escuela conceptista, sigue tres reglas esenciales: el chiste, el humor y la agudeza. Cultivó la prosa y el verso. Entre las primeras, las hay ascéticas, filosóficas, satírico-morales o festivas, como: «Providencia de Dios», «Política de Dios, gobierno de Cristo y tiranía de Satanás», «Marco Bruto», «Los Sueños», y «El Buscón». Entre sus obras en verso, figuran: «El Parnaso español», «Las tres últimas musas castellanas» y «Entremeses».
(Ponta Delgada, Azores, 1842 - 1891)
Poeta, prosista y filósofo portugués. Estudió en Lisboa y en la Universidad de Coimbra, iniciando en 1865 su célebre polémica A questao Coimbra que había de originar la moderna escuela literaria francesa. Su poderosa personalidad se afianza en sus viajes por Estados Unidos, pero no puede alejar cierto complejo de dolor incomprendido, que motiva el que ponga fin a su vida, en su tierra natal. Su riqueza de léxico y la brillantez de sus imágenes, aparecen en: Beatrice, poema (1863), «Odas modernas (1865), «Sonetos» (1886), «Ríos de extinta luz», «Tendencias generales de la filosofía en la segunda mitad del siglo XIX», y otras.