(Bonn, 16 diciembre 1770 - Viena, 26 noviembre 1827)
Músico romántico alemán. Desde su infancia recibió la influencia de la música de Bach y de la escuela de Mannheim. Fué discípulo de Haydn. En 1783 se le nombró acompañante de la capilla del Príncipe Elector y dió lecciones de piano a las familias distinguidas de la ciudad.
Tuvo una vida sentimental tan apasionada como poco feliz. En 1806 se prometió con Teresa de Brunswick, pero tuvo que renunciar a la boda, aunque su recuerdo perduró siempre. El drama de su existencia fué su sordera prematura que desde la edad de treinta años le impidió tocar en los conciertos y que pronto se hizo total. Hombre de espíritu solitario y apasionado por la naturaleza, fué de una bondad excepcional: «Mi arte debe consagrarse al bien de los pobres».
Sus obras conducen la línea clásica de Bach, Haydn y Mozart al romanticismo naciente. Son notables sus Sonatas: «Claro de luna», «Patética», Appasionata, sus Cuartetos y Óperas («Fidelio», «Coriolano»). Pero donde su espíritu creador se elevó a las más altas cumbres, fué en las nueve Sinfonías. Destacando la 3.ª (Heroica), la 5.ª y la 9.ª en la que introdujo los coros, y un cuarteto vocal sobre el texto de Schiller «Himno a la alegría», que es, sin duda, la más alta expresión del arte de Beethoven.
(Eisenach, 21 marzo 1685 - Leipzig, 28 julio 1750)
Uno de los más célebres genios musicales. Empezando como violinista en la corte de Weimar, en 1703, le encontramos como maestro de los conciertos de la corte, de 1714 a 1717. En 1723, ocupó Bach el puesto de cantor de la Thomasschule, en Leipzig. Años más tarde, recibió el título honorario de compositor del Elector de Sajonia y maestro de capilla del duque de Weissenfels. Pocas antes de morir, quedó ciego. Dejó diez hijos, habiendo pasado por la pena de perder otros diez. Fué un virtuoso del piano y del órgano, además de uno de los compositores más geniales. Se le considera el padre de la moderna escuela. En su obra pone de manifiesto la importancia que concede a la armonía y a la melodía. Sus obras orquestales llegan a los más altos grados de la expresión musical. La sublimidad de la inspiración destaca en su música religiosa. De la prodigiosa obra de Bach (música de cámara, cantatas religiosas, pasiones, misas, etcétera) nos limitaremos a citar: la Pasión según San Mateo; la Misa en si menor; el Magnificat; los Conciertos de Brandeburgo, el Clavecín bien temperado y el Arte de las fugas. El renacimiento musical de Bach como compositor no tuvo lugar hasta los setenta y cinco años de su muerte, o sea, hasta la ejecución de la Pasión según San Mateo bajo la dirección de Mendelssohn.