(Riese, 2 junio 1835 - Roma, 20 agosto 1914)
Llamado José Sarto, era de familia humilde; fue obispo de Mantua desde 1884 y cardenal arzobispo de Venecia, desde 1893. Sucedió a León XIII el 9 de agosto de 1903. Tuvo por secretario de Estado al eximio cardenal español Rafael Merry del Val y su ideal fue "Restaurar todas las cosas en Cristo", por lo que promovió la piedad del pueblo cristiano, urgió la recepción de los Sacramentos y aun la recepción diaria de la Sagrada Eucaristía; aconsejó la temprana Primera Comunión de los niños, divulgó la enseñanza del Catecismo, dictó normas sobre los textos litúrgicos y la música sagrada, fomentó la disciplina eclesiástica, restauró el tomismo, fundó el Instituto Bíblico para la revisión de la Vulgata, y prestó gran atención a la cuestión social. Observaba una conducta austerísima e hizo todo lo que pudo para evitar la primera Guerra mundial; al estallar ésta, murió por el dolor que le produjo ver la catástrofe que se avecinaba. Fue canonizado por Pio XII el 29 de mayo de 1954.
(Desio, 3 mayo 1857 - Roma, 10 febrero 1939)
Se llamaba Aquiles Ratti y fue ordenado en 1879. Luego prefecto de la Biblioteca Ambrosiana de Milán y más tarde de la Vaticana. Nombrado cardenal en 1921 y arzobispo de Milán. Sucedió a Benedicto XV en la Cátedra de San Pedro, en 1922. Firmó el Tratado de Letrán (11 de febrero de 1929) con el gobierno italiano, poniendo fin así a la enojosa cuestión de la soberanía temporal del Papa en Roma, fijándose los límites y soberanía del Estado Vaticano, distinguiéndose en esta delicada cuestión los cardenales Gasparri y Pacelli, y, por Italia, Mussolini. Promovió de modo especial las misiones entre los infieles y en 1931 publicó la encíclica Quadragessimo anno, en la que confirmó y amplió la doctrina social de la Iglesia promulgada por León XIII en su Rerum Novarum.
(Roma, 2 marzo 1876 - Castelgandolfo, 9 octubre 1958)
Llamábase Eugenio Pacelli y era de familia noble. Nuncio apostólico de 1920 a 1930 en Berlín, legado papal en el Congreso Eucarístico de Buenos Aires, Cardenal Secretario de Estado de 1930 a 1939, por lo que le correspondió intervenir activa y decisivamente en el restablecimiento de la soberanía terrenal del papado sobre el Estado Vaticano. Fue elevado al solio pontificio, como sucesor de Pío XI, el 2 de marzo de 1939. Antes de comenzar la segunda Guerra mundial exhortó a los gobernantes a la paz y durante la misma no cesó, en sus discursos, de promover el amor entre los pueblos para alejar y evitar los horrores de la guerra; defendió a los prisioneros de guerra y a las personas arrancadas de sus hogares y expatriados, y su caridad se extendió a todos los pueblos y razas humanas, incluso a los judíos refugiados; en todo momento levantó el prestigio de la Iglesia, recibió a Jefes de Estado de todo el mundo, y orientó las actividades científicas y profesionales. Poseía una extensísima cultura y conocía las principales lenguas, que hablaba perfectamente, y en sus discursos se dirigió a toda clase de gentes, países, profesiones y estados; definió en 1950 el dogma de la Asunción de María, y dio gran impulso a las misiones y al clero indígenas.
Padeció una grave enfermedad en 1954-55, pero de repuso. Su actividad volvió a ser asombrosa. Fue queridísimo del pueblo cristiano y respetado por todo el mundo.