(? Roma, 24 abril 757)
Fué elegido en Santa María la Mayor y consagrado en San Juan de Letrán el 26 de marzo del 752, doce días después de la muerte del Papa Zacarías. En este intermedio había sido elegido un sacerdote llamado también Esteban, que falleció a los cuatro días sin haber recibido la consagración episcopal, por lo que no fué contado en el número de los Papas. Lo más importante del pontificado de Esteban II es el haberse fundado en él el Estado de la Iglesia y el poder temporal de la Santa Sede frente a las pretensiones de Astulfo, rey de los lombardos, y con el apoyo de Pipino «el Breve>>, rey de los francos, y del emperador de Constantinopla. Adquirió en el tratado de Braine y Quiercy las ciudades del Exarcado de Rávena y de la Pentápolis y, aunque no tomó posesión de ellas en seguida, puso los cimientos para estas adquisiciones y para el poder temporal de la Iglesia.
(Roma, 540? - 12 marzo 604)
Uno de los cuatro principales doctores de la Iglesia occidental, nacido de ilustre familia en Roma, político primero, monje benedictino después en uno de los monasterios fundados por él mismo, en su propio palacio de Roma. Nombrado cardenal en 577 por el Papa Benedicto I, fué Nuncio cerca del emperador Tiberio, en Constantinopla. Es elegido Papa en 590, a pesar de sus esfuerzos para rehusar tal honor, precisamente en momentos en que la situación en Italia es sumamente difícil; salva a Roma de la peste y del hambre, felicita a Leandro, obispo de Sevilla, por la conversión del rey visigodo Recaredo; mantiene excelentes relaciones con los reyes francos; y consigue, mediante la misión de Agustín, la conversión del rey de Kent, Ethelberto. Los emperadores de Oriente tratan de imponerse a los Papas, se presiente el futuro cisma de la Iglesia griega... Con su claro y elevado concepto de su soberana misión, sortea tantas dificultades, contribuyendo a la unión religiosa, intelectual y moral del Occidente, bajo la autoridad del Papa. Ha dejado un gran número de escritos a la posteridad: Regula Pastoralis, «Diálogos», «Sermones». No descuidó los pormenores relativos al rito y al culto, organizó definitivamente el tesoro de las melodias litürgicas confiadas a la Iglesia Católica Romana, estableciendo una escuela del llamado «canto gregoriano». Con el beneplácito universal se le llamó «Santo» y «Magno», sobrenombres con los que le ha hecho justicia la Historia.
(1244 - Aviñón, 4 diciembre 1334)
Papa. Sucedió a Clemente V después de dos años de Sede vacante, durante los cuales los cardenales se dividieron en partidarios de un papa francés y partidarios de un papa italiano, siendo elegido uno francés: el cardenal obispo de Porto. El nuevo pontífice se distinguía por su conocimiento de los negocios, su habilidad en tratarlos y su carácter enérgico. Excomulgó a Luis de Baviera, por titularse Rey de Romanos sin su consentimiento; el rey sobornó a varios escritores para que propalaran que Juan XXII era hereje y nombró un antipapa, Nicolás V, que le coronó Rey de Romanos. A pesar de tan graves problemas, veló con solicitud por la doctrina, condenando las teorías erróneas de los Fratricelli. Regularizó la curia pontificia y aunque deseó volver a Roma, no pudo conseguirlo, por su avanzada edad. Expidió la Bula «Sabatina», que concede indulgencias a los religiosos y cofrades del Carmen. Organizó la economía y administración de la Sede Apostólica.
(Albisola, 1441 - Roma, 20 febrero 1513)
Papa desde 1.º de noviembre de 1503. Se llamaba Juliano de la Rovere y era sobrino de Sixto IV, sucediendo a Pío III. Engrandeció el poder temporal de la Iglesia tomando varias regiones ocupadas por Francia y Venecia, alejó a Francia de la política italiana hasta el punto de independizarse del todo de su tutela. Fue un hombre enérgico que salió de Roma en varias ocasiones y marchó al frente del ejército para conquistar nuevas plazas para la Iglesia. Por la ayuda recibida de los suizos los nombró «Amparadores perpetuos de la libertad de la Iglesia». Fue un gran mecenas de las artes y las Ciencias y uno de los más grandes Papas del Renacimiento. Mando edificar de nuevo el Vaticano y la iglesia de San Pedro; construyó el Cortile de Dámaso, unió el Vaticano con el palacio Belvedere al que convirtió en la más grande colección de esculturas que había entonces en el mundo. Miguel Ángel y Rafael trabajaron para Julio II pintando el primero la Capilla Sixtina y el segundo las famosas Estancias.