(Caleruega, Burgos, 24 junio 1170 - Bolonia, 6 agosto 1221)
Santo fundador de la Orden de Predicadores. Fué el sol de la Edad Media; dotado de un gran sentido práctico comprendió, adelantándose a su siglo, las grandes necesidades del espíritu humano y escribió en sus Constituciones el monumento legislativo más acabado de su tiempo. En 1203 visitó la región del Languedoc azotada por la herejía albigense a cuyos partidarios predicó y convirtió en gran número en 1204. En 1206 fundó en Prulla la primera institución dominicana y recibió inspiración de componer el Rezo del Rosario. El 25 de abril de 1215 fundó el primer convento de varones en Tolosa, tomando el hábito blanco con capa negra, siendo confirmada la Orden por Honorio III el 22 de diciembre de 1216 con el nombre de Predicadores. El primer convento fundado en España fué el de Segovia. Fué un gran taumaturgo y entre sus milagros se cuentan tres resurrecciones, varias multiplicaciones de panes, etc. Residió en Roma y está enterrado en Bolonia en mausoleo obra de Nicolás de Bari, Miguel Angel y Alfonso Lombardi. Fué canonizado por Gregorio IX en 1234.
(Verdú, Lérida, 1580 Perú, 9 septiembre 1654)
Religioso de la Compañía de Jesús, Apóstol de los negros. Ingresó en la Compañía, a sus veintidós años, en el noviciado de Tarragona. Estudió Humanidades en Gerona y luego en Palma de Mallorca, donde trabó amistad con el santo portero Alonso Rodríguez. Estudió Teología en Barcelona, desde 1608 a 1610. Partió a la misión de las Indias dedicando su apostolado a los negros periódicamente desembarcados. Hasta su última enfermedad vivió consagrado a ellos, enseñándoles la doctrina cristiana y preparándoles para el bautismo siendo en número de 300.000 los que lo recibieron de sus manos. Fue canonizado en 1888, por el Papa León XIII.
(Siena, 25 marzo 1347 Roma, 29 abril 1380)
Monja dominicana. Hija de un matrimonio que tuvo veinticinco hijos, desde pequeña se distinguió por su ternura y piedad. A sus diecisiete años entró en la Orden de Santo Domingo, viviendo consagrada a la penitencia y abnegación, distinguiéndose especialmente en la peste de 1374. Llegó a formar una escuela de mística, debido a sus cualidades de mujer fuerte y a sus virtudes de caridad y paciencia. En 1375 trabajó con éxito para obtener adictos al Papa de Roma. Influyó de manera notable para que fuera restituida a Roma la sede papal de Aviñón.
Dejó varios escritos, con un estilo elegante y clásico: «Cartas devotas», escritas a papas, cardenales y príncipes; «Oraciones>> y <<Poesías religiosas». Fué canonizada en 1461, por Pio II.