(Cirenaica, s. I d. de J.C.)
De origen judío, se cree que fue discípulo de San Pedro, a quien siguió en todos sus viajes. Compuso su «Evangelio» en latín a instancias de los fieles de Roma, alrededor del año 45, doce años después de la pasión y muerte del Señor. La tradición afirma que viajando por Egipto fundó la Iglesia de Alejandría, y que padeció martirio en Serapis en el año 68. En el tesoro de San Marcos de Venecia, se conserva, al parecer, el antiguo manuscrito del Evangelio de este Santo, considerado como auténtico y más completo, por la amplia relación de milagros y parábolas de Jesús, que incluye. El emblema de San Marcos es el león y, por ello, los venecianos eligieron el león como símbolo de su República.
(Sevilla, 1474? - Madrid, julio 1566)
Religioso dominico español. En 1502 pasó por primera vez a América en la flota del Comendador Nicolás de Ovando. En 1516 se ordenó sacerdote, y entró en la Orden de Predicadores en 1523; movido por su compasión hacia los indios, se convirtió en un verdadero padre para ellos, no dedicándose en lo sucesivo más que a remediar en lo posible su situación. Sin embargo sus sentimientos humanitarios le llevaron a ser injusto en sus obras que, aunque escritas de buena fe, han sido el punto de arranque de la «Leyenda negra» de España. Con su «Brevísima relación de la destrucción de las Indias», dedicada al príncipe Don Felipe, preparó la redacción de las «Nuevas leyes de Indias» en las que, entre otras cosas, se declara humana y generosamente que «no se puede hacer esclavo indio alguno y queremos que sean tratados como vasallos nuestros de la Corona de Castilla pues lo son». Atravesó catorce veces el Atlántico y fue el gran apóstol de la libertad humana e infatigable defensor de los indios, ayudándole en la parte teórica el gran teólogo Melchor Cano. Su figura y sus ideas tienen relieve permanente universal.
(Nació hacia el 604 a. de J.C.?)
Filósofo chino, el más famoso entre los reformadores religiosos de su país, sobre cuya historia se ciernen las más densas tinieblas. Su nombre significa «Viejo sabio» y parece que fue contemporáneo de Confucio. Su obra se titula Tao-te-king («Libro del tao y del té») y consta de ochenta y siete capítulos los primeros tratan de la razón última de todas las cosas, y los últimos de la moral. Tiene muchos puntos de contacto con la filosofía griega y con la religión judaica, según informes que tuvo de ellas en un viaje que, se dice, hizo a Occidente, a la Bactriana, donde conoció algún filósofo griego o algún hijo de Jehová. También tiene reminiscencias del nirvana, pues los que se instruyen en el Tao-te, no son aniquilados por la muerte. Su metafísica no tiene punto de contacto con las antiguas tradiciones chinas, ni con la doctrina de Confucio, Para Lao-Tse hay que saberse desentender de todo y vivir en espíritu, entregarse a la vida interior. Sustenta uno de los principios más raramente alcanzados en la Antigüedad: el perdón absoluto del enemigo.
(Recey-sur-Ource, 12 mayo 1802 - 20 noviembre 1861)
Religioso dominico francés, el más grande orador sagrado del siglo XIX. Estudió en el Liceo y en la Universidad de Dijon la carrera de Derecho, pero en esos años perdió la fe. En París, filosofando sobre temas sociales, la recuperó, y el mismo día entró en el Seminario, en 1824. Ya sacerdote, junto con Lamennais fundó el periódico L'Avenir para reivindicar, para la Iglesia todos los privilegios de la libertad, periódico que suscitó vivísimas polémicas y que fue condenado por Roma. En 1835 comenzó sus conferencias desde el púlpito de Nuestra Señora de París y con ellas la obra de mayor importancia del siglo XIX pues para defender los dogmas antiguos apenas renunciaba a ninguna de las ideas nuevas que se había dado en suponer incompatibles con ellos. Se convirtieron numerosas personas y tuvieron un grandioso éxito. Escribió «Carta sobre la Santa Sede» у «Memoria para el restablecimiento de la Orden de los dominicos en Francia», después que tomó el hábito de Santo Domingo y quiso restaurar esta Orden en Francia, proyecto que llevó a cabo a pesar de la prohibición del Estado. Tal era su popularidad, que en 1848 fue elegido diputado por ocho distritos, sin haberse presentado a elecciones. Perteneció a la Academia Francesa.