(Amboise, 30 junio 1470, 7 abril 1498)
Rey de Francia, hijo de Luis XI y de Carlota de Saboya. A sus trece años se le asoció como regente a su hermana mayor Ana, esposa del señor Beaujeu. Se propuso hacer valer los derechos de la Casa de Anjou sobre el reino de Nápoles. Entra en Roma y se apodera de Nápoles cuyo trono estaba ocupado por don Fernando, primo del Rey Católico de España. Este mandó allà a Gonzalo de Córdoba, quien en dos guerras sucesivas conquistó aquel reino. Carlos VIII tuvo que abrirse paso trabajosamente para volverse a Francia. En él se extingue la rama de los Valois, y le sucede la de Valois-Orleans. Muerto sin sucesión, le sucedió Luis XII, su primo.
(Portici, 11 noviembre 1748 Nápoles, 20 enero 1819)
Hijo y sucesor de Carlos III, ocupó el trono a los cuarenta años de edad y a los veintitrés de matrimonio con su prima María Luisa de Parma. Su elevación al trono coincidió con la Revolución francesa. Manuel Godoy, favorito de los reyes, de simple guardia de Corps llegó a ser primer ministro. Sus manejos políticos llevaron a España a suscribir una alianza con Napoleón Bonaparte, cuyo resultado fué la destrucción, por Inglaterra, de la escuadra aliada en el combate de Trafalgar (1805). Con el pretexto de conquistar a Portugal, introdujo Napoleón sus ejércitos en España, obteniendo una promesa de ayuda militar. Irritado el pueblo contra Godoy, que había favorecido la invasión, se amotinó en Aranjuez. Llamado el rey Carlos IV a Bayona se vió en la triste necesidad de abdicar, para si y para sus descendientes, la corona a favor de José Bonaparte. El Dos de Mayo de aquel mismo año (1808), cundía el grito de alarma que provocó la guerra de la Independencia. Sin embargo, Carlos IV no volvió a reinar.
(Madrid, 11 noviembre 1661 10 noviembre 1700)
Rey de España, hijo de Felipe IV y de Mariana de Austria. Sucedió a su padre a la edad de cuatro años. La regencia de Doña Mariana estuvo asistida de una Junta de Gobierno para asesorarla. Carlos se crió muy enfermizo. Se casó con Maria Ana de Neuburgo, hija del Elector palatino Felipe Guillermo. Entregó el mando a mi- nistros de poca habilidad en el gobierno, por lo cual fué en aumento la decadencia española. Disputaban los monarcas extranjeros sobre quién debía ser el heredero del monarca español. Carlos II murió sin descendencia después de nombrar heredero a Felipe, nieto de Luis XIV de Francia y de una hermana del mismo Carlos. A la Dinastía Austríaca, extinguida con este monarca, iba a suceder la Dinastía Borbónica.
(Gante, 25 febrero 1500 Yuste, 21 septiembre 1558)
Hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso, es el primer monarca español de la dinastía austríaca. Educado en Flandes, al ser proclamado mayor de edad en 1517, se trasladó a España, completamente ajeno a la lengua y a las costumbres de nuestro país. Al poco tiempo, Carlos I, por ser nieto del Emperador Maximiliano, que acababa de morir, fué elegido emperador de Alemania, con el nombre de Carlos V. Para acudir a la coronación, y asegurar el resultado de la elección, tuvo que recabar subsidios a las Cortes, nombrando regente al cardenal Adriano de Utrecht. En la Península se dieron entonces diversos focos de descontento, que fraguaron en la sublevación llamada de «los Comuneros», en Castilla, y de «las Germanias», en Valencia, ambas dominadas por su Gobierno. Carlos V encarnó la idea de una monarquía universal, herencia de la idea Imperial cristiana expuesta en la obra de Dante Alighieri; y frente a ella se opuso el particularismo nacional del rey de Francia Francisco I. De esta incompatibilidad ideológica surgieron cinco guerras
consecutivas con el vecino reino, en las que se ventilaron principalmente las cuestiones del Milanesade de Navarra y del reino de Nápoles. La primera de estas guerras, en las que se dió la célebre batalla de Pavia con el triunfo de las tropas españolas, terminó con el Tratado de Madrid (1526), y la última, con la Paz de Vaucelles (1556). En el terreno espiritual, Carlos V hubo de defender la tradición católica, de Europa, frente a la coalición del naciente protestantismo. Y bajo su reinado, se dominan extensos territorios en el continente americano, gracias a las conquistas de Méjico, por Hernán Cortés (1521), y del Perú, por Francisco Pizarro; a la vez que se abre el camino hacia la exploración del incógnito océano Pacífico, con el audaz viaje proyectado por Magallanes, y que terminó con la primera vuelta al mundo. Después de abdicar sus inmensos Estados en su hijo Felipe II, Carlos V se retiró al Monasterio de Yuste, donde murió austeramente. Por su amplia visión política, y su hondo sentido espiritual, Carlos V debe ser considerado uno de los fundadores de la moderna Europa.