(Versalles, 23 agosto 1754 - Paris, 21 enero 1793)
Rey de Francia, hijo del Delfín Luis y de María Josefa de Sajonia. Los reinados anteriores habían arruinado el erario público, y por consejo de Necker convocó los Estados Generales cuyo estado llano se constituyó en Asamblea Nacional que el rey mandó disolver se reunió dicho estado en la sala del Juego de la Pelota y juraron sus componentes no separarse hasta dar a Francia una Constitución. Luis XVI se negó a reconocerles la facultad legislativa pero tuvo que ceder y ordenar a la nobleza y clero que se les unieran. Después de la toma de la Bastilla, dio muestras de su debilidad acudiendo al Ayuntamiento de Paris y aceptando, de manos de La Fayette, la escarapela tricolor, mas tarde fue obligado, por lea turbas, a regresar a Paris: intentó nuevamente, con la familia real, la fuga, pero fueron descubiertos en Varennes y suspendido en sus poderes. Restablecido en ellos, juró la Constitución, pero cuando se formó la Convención Nacional los discípulos condenaron al rey como culpable de conspirar contra la libertad de la nación. Murió, en 21 de enero de 1793, en la guillotina, diciendo: «Franceses!: Muero inocente de los crímenes que se me imputan». Su carácter era bondadoso y débil. Le sucedió en el cadalso María Antonieta, su esposa, la desgraciada hija de la emperatriz María Teresa de Austria.
(Versalles, 15 febrero 1710 - 10 marzo 1774)
Rey de Francia, hijo del duque de Borgoña y de Maria Adelaida de Saboya, y nieto de Luis XIV. Recibió una piadosa educación de su preceptor, cardenal Fleury. Durante su minoridad fue regente el duque de Orleans, y a su muerte el de Borbón, que le obligó a casarse con María Leszcynska, hija del rey de Polonia. A su mayoría de edad dejó el gobierno en manos de Fleury, y se dedicó a los placeres. Tomó parte en la guerra de Sucesión de Polonia a favor de su suegro; en la de Sucesión de Austria frente a María Teresa; y. en la de Siete Años, aliado con María Teresa, frente a Federico II de Prusia. A la muerte de Fleury gobernaron sus favoritas, sobre todo la marquesa de Pompadour y madame Du Barry. Choiseul firmó el Pacto de Familia de 1761, tan dañoso para España, y logró la expulsión de los jesuitas. A su muerte dejó una cuantiosa deuda debido a su vida disipada y frívola. No le sobrevivió ninguno de sus diez hijos, por lo que le sucedió su nieto Luis XVI.
(Paris, 14 mayo 1601 - 14 mayo 1643)
Rey de Francia, hijo de Enrique IV y de María de Médicis. Durante su minoría, se encargó de la regencia su madre y más tarde, durante dieciocho años, dejó el gobierno en manos del cardenal Richelieu, aunque muchas veces tenía participación en la política de su ministro. Tuvo que desterrar a su madre, que no cesaba de intrigar contra él y el Cardenal. En realidad la historia de su reinado es la historia de Richelieu, pero no en el sentido de que el monarca no tenía voluntad sino de que comprendió la grandeza del objeto perseguido por este cardenal y le prestó su apoyo consciente, según prueba Saint-Simon en su «Paralelo entre los tres reyes Borbones». Fue enfermizo y tímido, de costumbres morigeradas, pero valeroso en la guerra. Casó con Ana de Austria y tuvo dos hijos: Luis, que le sucedió con el nombre de Luis XIV, y Felipe de Orleans, que fundó la Casa de este nombre. Las obras artísticas producidas en Francia durante su reinado responden al llamado «estilo Luis XIII».
(Madrid, 25 agosto 1707 - 31 agosto 1724)
Rey de España, hijo de Felipe V y de M. Luisa de Saboya, fue apadrinado por el rey de Francia Luis XIV, en cuya representación vino a España el duque de Orleans. En 1709 fue proclamado Príncipe de Asturias, y en 21 de enero de 1722 casó con Luisa de Orleans, duquesa de Montpensier, que solo contaba doce años de edad. Por abdicación de su padre Felipe V, fue proclamado, rey el 9 de febrero de 1724, siendo muy bien recibido por el pueblo, pues era bueno e inteligente. A pesar de su abdicación, Felipe V no renunciaba a intervenir en los asuntos de Estado, de modo que el nuevo rey poco tenía que hacer, y, además, no demostraba grandes aficiones al gobierno. De hecho hubo, pues, dos Cortes: una en San Ildefonso, donde residía Felipe V con su esposa, y otra en Madrid. Su corto reinado de sólo seis meses no se significó por ningún acto digno de mención; los historiadores elogian la piedad y discreción del malogrado príncipe, si bien dejaba que los demás abusasen de su autoridad, preocupado por las costumbres licenciosas de su esposa. No pudo realizar las esperanzas que había hecho concebir.