(Toro, 25 diciembre 1406 - Valladolid, 21 julio 1454)
Rey de Castilla y León, hijo de Enrique III y de Catalina de Lancaster. Su minoridad fue ejercida por su madre y por el infante Don Fernando, luego rey de Aragón; al morir Doña Catalina, fue declarado mayor de edad y aparece a su lado Don Álvaro de Luna, que gobernó sin obstáculos por espacio de cinco años, hasta que por instigación de la segunda esposa del rey (Isabel de Portugal), fue ejecutado en Valladolid. Distinguen su importante y largo reinado la batalla de desgaste contra la nobleza, el desarrollo brillante de una cultura prerrenacentista, y los intentos de jugar un papel importante en la política europea, a través de los Concilios de Constanza y Basilea.
(13 marzo 1741 - 20 febrero 1790)
Emperador de Alemania, hijo de Francisco I y de M. Teresa. Desde muy joven mostró el mayor entusiasmo por las ideas reformadoras que más tarde quiso aplicar a sus Estados sin tener en cuenta los antecedentes históricos ni las condiciones reales del país. En 1765 fue nombrado emperador, aunque siguió gobernando su madre; favoreció el reparto de Polonia, tomó a Turquía, la Bukovina y se alió con Rusia. Cuando en 1780 murió M. Teresa quiso formar una religión oficial, católica, pero independiente de Roma y completamente subordinada al Estado. Suprimió los bienes de la Iglesia, que dedicó a escuelas y establecimientos benéficos. Para terminar este espíritu reformador, Pío VI fue a Viena y aunque fue recibido con respeto, el emperador no rectificó. En el terreno político- social y económico produjeron mejores efectos sus ideas, como la total supresión de la esclavitud de la gleba. Fue desgraciado, en política exterior, en la guerra con Turquía.
(Osnabruck, 28 marzo 1660 - 12 junio 1727)
Rey de Inglaterra, primero de la dinastía de los Hannover. Se entregó al partido de los whigs y entró en la triple alianza de La Haya con Francia y Holanda, en contra de Alberoni y de Carlos XII que aspiraba a los ducados de Brenna y Verden. Auxiliado por su primer ministro Walpole, Jorge presenció la catástrofe financiera de la «Compañía del Sur» (1720) y su actividad fría y grave se ocupó especialmente en los intereses de su electorado. Poco afortunado en sus asuntos familiares, se vió obligado a encerrar a su esposa por sospechas de infidelidad, y guardó un total despego por su hijo, el futuro Jorge II.
(Valencia, 10 agosto 1264 - Barcelona, 5 noviembre 1327)
Rey de Aragón, al morir su padre Pedro III hereda el reino de Sicilia, contrariando los deseos del Papa, que apoyaba a Carlos de Anjou. Por fallecimiento de su hermano Alfonso III, pasa a reinar en la Corona de Aragón, dejando en Sicilia a su hermano Fadrique. Por el tratado de Anagni renuncia a Sicilia a cambio de la investidura de Córcega y Cerdeña, prometida por Bonifacio VIII, islas cuya ocupación inicia en el último año de su vida, empezando de este modo la expansión mediterránea de la Corona de Aragón. En la Reconquista peninsular cooperó con Sancho IV en la toma de Tarifa. Durante su reinado tuvo lugar la famosa expedición de catalanes y aragoneses a Oriente. Por presión de Felipe IV de Francia suprimió la Orden del Temple, fundando una nueva, la de Montesa. Se casó tres veces pero sólo tuvo descendencia de Blanca de Anjou. Está enterrado en el Monasterio de Santes Creus.