(Tavistock, hacia 1545 - en el mar, 28 enero 1596)
Marino y corsario inglés. Mandando la nave «Judith», en 1567, fué sorprendido por los españoles, cuando realizaba una incursión pirática contra las ciudades portuarias del golfo de Méjico, quienes en un combate exterminaron las naves inglesas excepto la de Drake, que juró vengarse de ellos, tarea que llevó a cabo durante toda su vida. Saqueó Panamá en mayo de 1572, atacó Cartagena de las Indias en 1573 raptando el oro que transportaban las carabelas españolas, y conduciéndolo a Inglaterra. Con el apoyo de la reina Isabel, marchó nuevamente a Brasil, y, por el estrecho de Magallanes, llegó a Valparaíso, penetró en el Callao, saqueó varias poblaciones de la costa, sembrando el terror, y por las Molucas y cabo de Buena Esperanza volvió a su país en 1580. Se le considera el primer marino inglés que dió la vuelta al mundo. Fué nombrado caballero por la reina, por encima de sus actos de piratería. En 1585 partió con veinticinco buques y 2300 hombres saqueó Vigo, San Agustín y Santiago, atacó Cartagena de Indias, nuevamente; se
apoderó de Santo Domingo, asoló La Florida y regresó a Inglaterra con secuestros por valor de unas 600.000 libras esterlinas. Para estorbar los planes de la Armada Invencible destruyó cien embarescaciones en Cádiz y asoló las costas portuguesas. En 1581 atacó La Coruña y trató de desembarcar en Lisboa, fracasando (1589). En 1594 trató de repetir sus empresas piratas en las Indias Occidentales, pero no consiguió sus propósitos, ante su mejor estado de defensa. Murió a bordo de su barco, ante Portobelo, a causa de fiebres y desanimado por sus últimos fracasos. Fué uno de los que más contribuyeron con su férrea disciplina a cimentar el poderío marítimo inglés.
(Dioclea de Dalmacia, 245 - Salona de Espalato, 313)
Emperador romano. Distinguióse bajo el reinado de Probo, fué gobernador de Misia y en 284 jefe de la guardia imperial. El 29 de agosto de dicho 284 fué aclamado emperador por las legiones. Luchó contra Carino, que mandaba el ejército del Danubio, y lo venció en Margo junto al Morava. Quiso restablecer el gobierno regular, por lo que al final de la contienda no desterró ni desposeyó a los vencidos, en un Imperio arruinado por las guerras civiles. Ante la magnitud de su tarea tomó como colega al general Maximiano. Preparó la división del Imperio en Nicomedia el 1.º de marzo de 285. Diocleciano se llamó además Juveo Augusto y partió para Oriente para combatir a los persas; a Maximiano, llamado Hercúleo César, le correspondió el Occidente luchando contra los burgundios, alamanes y hérulos. Después de asegurar las fronteras con Persia, reorganizó las provincias. En 290 decide asociar al Imperio dos Césares más que en 293 fueron Constancio y Galerio. Diocleciano pacificó Egipto, Libia y Tracia, renació la prosperidad, compiló leyes, edificó Cartago, Milán, Nicomedia y las Termas en Roma. Por causas desconocidas abdicó el 1.º de abril del 305. Instigado por Galerio persiguió a los cristianos en 303.
(Mediados del siglo XV - 20 mayo 1500)
Navegante portugués. De origen desconocido, fué enviado por Juan II de Portugal a explorar la costa occidental de Africa. Arrastrado por violentas tempestades, pasó inadvertidamente el extremo meridional de Africa, de lo que se percató a su regreso, por lo que lo llamó «Cabo de las Tormentas>>; pero el monarca portugués, al enterarse de tan feliz suceso, le denominó «de Buena Esperanza». Tomó parte también en una expedición que zarpó directamente a la India al mando de Vasco de Gama, ocupando un lugar secundario en ella. Con su descubrimiento dejó expedito el camino de las Indias por Oriente, tan buscado por los portugueses a lo largo de todo el siglo xv y que dió a esta nación la supremacía marítima y comercial de los territorios que por él conquistó. Murió durante una expedición al mando de Álvarez Cabral, enviada para completar la empresa comenzada por Vasco de Gama.
(Siglo XI a. de J.C. 960)
Era hijo de Jesé, de la tribu de Judá. Durante su niñez y parte de su juventud estuvo ocupado en guardar los rebaños de su padre. Por orden del Señor, Samuel fué secretamente a Belén, y allí ungió por rey a David. Sin más armas que su honda y el cayado de pastor, David fué el único que se atrevió a luchar contra el gigante filisteo Goliat, venciéndolo. Saúl envidió su triunfo e intentó quitar la vida a David, por lo que éste tuvo que huir de la corte. Después de la muerte de Saúl en manos de los filisteos, David fué reconocido por rey de todas las tribus y con sus victorias dílató los confines del reino de Israel hasta las orillas del Éufrates, al norte, y del golfo Elanítico, al sur. Hizo a Jerusalén capital de Israel y trasladó el Arca de la Alianza a su propio palacio. Se casó con Betsabé tras haber hecho matar al esposo de ésta. El profeta Natán le echó en cara su delito y David hizo penitencia; fruto de ella fueron «Los Salmos», composiciones de carácter lírico religioso, aptas para ser acompañadas de instrumentos de cuerda, que son un maravilloso y fulgurante diálogo del Hombre con la Divinidad.