(Lyon, 1777 - París, 11 mayo 1849)
Dama célebre por su talento y belleza. De Lyon, pasó muy joven a París, donde comenzó a ser admirada y casó con el banquero Récamier el 24 de abril de 1793. Inicia así su vida llena de perversidad seductora y de un poder avasallador que arrastra a muchos, pero que se da a pocos, como si sintiera tan sólo la necesidad de agradar. Su aparición esplendorosa coincide con las épocas del Directorio y del Consulado; la distinguen con sus mercedes el mismo Napoleón, su hermano Luciano y el general Bernadotte. A causa de la ruina de su esposo, trabó amistad con Madame de Staël, y fue desterrada a cuarenta leguas de París, no pudiendo regresar hasta la caída del régimen imperial, en que abre de nuevo sus salones y aúna todos los partidos, sumando, a la lista de sus adoradores, Chateaubriand y J. J. Ampère, quien la sigue en su huída a Italia en 1823. Toda su vida está compuesta de hechos análogos que alimentaron la pasión de avasallar que la dirigió siempre. La correspondencia que sostuvo con Madame de Staël y las cartas que le dirigió Benjamín Constant constituyen preciosos documentos para el estudio de la sociedad francesa de entre finales del siglo XVIII y principios del XIX.
(1300 a. de J.C. 1233)
Faraón egipcio, perteneciente a la dinastía XIX. Fue uno de los más grandes reyes de Egipto, que luchó con los hititas por el dominio del Norte de Siria. Después de la batalla de Kadesh firmó con Khattusie, rey de los hititas, un Tratado de paz en virtud del cual el faraón se casaba con una hija de su rival y se establecía una estrecha alianza entre ambos Imperios. El texto del citado Tratado se ha encontrado en Tebas y en los archivos hititas. Al final de su reinado sufrió las primeras invasiones de los llamados "pueblos del mar", aqueos, etruscos, libios, etc., que acabarían con el poderío de Egipto. Su reinado se extendió desde 1292 hasta su muerte. De sus esposas y concubinas tuvo más de cien hijos, que constituyeron una clase aparte entre la nobleza egipcia, la de los Ramsésidas.
(1115 - Piamonte, 6 agosto 1162)
Conde de Barcelona, que mereció el sobrenombre de «Santo». Sucedió a su padre Ramón Berenguer III. Siendo muy joven, se verificaron sus esponsales con Petronila, para preparar así la unión de Cataluña y Aragón, matrimonio que había de hacerse efectivo en 1150. Entre sus gestas gloriosas cuentan la toma de Almería, Tortosa, Lérida. Mequinenza y Ciurana. Más tarde, cuando Sancho de Navarra invadió sus estados, pactó con su cuñado Alfonso VII de Castilla, y fue aliado también de Enrique de Inglaterra, con cuyo hijo Ricardo concertó el matrimonio de su hija Leonor. Fué siempre rey de costumbres puras y reacciones justas, obediente a la Iglesia y leal con la religión. Puso a sus cinco hijos bajo la tutela de Dios y de su gran amigo el rey de Inglaterra, y deseó ser sepultado en el Monasterio de Santa María de Ripoll.
(Barcelona, noviembre 1082 - Ripoll, 19 julio 1131)
Conde de Barcelona, llamado «El Grande». Hijo de Ramón Berenguer II y de su esposa Mahalta. Casó en primeras nupcias con María, hija del Cid y Jimena, en segundo matrimonio con Doña Almodis, y, en tercero, con Dulcia, heredera de Provenza, aumentando con sus enlaces los territorios de sus dominios. Le ilusionó la conquista de Mallorca en 1114 y logró llevarla a cabo aun a costa de grandes padecimientos y azarosos combates. Sigue el condado un camino próspero, hasta que, en 1125, los moros hacen una peligrosa incursión en tierras catalanas, precisándose crear una alianza entre Cataluña y Aragón para librarse del enemigo común. Casada ya su hija Berenguela con Alfonso VII de Castilla, pensó Ramón Berenguer en vestir el hábito religioso de los Caballeros del Temple, deseoso de hallar la paz que su estado de salud requería. Profesó en 1130, para morir pobremente al año siguiente en el Monasterio de Ripoll. A pesar de la turbulencia de los tiempos, siempre procuró Ramón Berenguer gobernar sabia y prudentemente sus estados.