(Atenas, siglo V a. de J.C.)
Escultor griego y el artista más grande de Grecia. Parece ser que empezó su carrera como pintor, fundidor, orfebre y grabador de metal, oficios en los que sobresalió. Se dice que estudió en Argos y fué condiscípulo de Mirón y Policleto; su primera obra es una «Atenea» de oro y marfil para la ciudad de Pelena; más tarde hizo la «Atenea Promachos» de la Acrópolis, de unos veinticuatro metros, con el pedestal, y seis «Ateneas» más. Bajo el gobierno de Pericles se erigió el «Partenón», en el que Fidias hizo o dirigió ambos frontones, las 92 metopas de la cornisa exterior y el friso que rodeaba la nave, con un total de 300 metros de largo por uno de altura media. El frontón oriental representa el nacimiento de Atenea; el occidental, la disputa entre ésta y Poseidón para apoderarse de Grecia. El friso representa las ceremonias religiosas de las grandes panateneas. En sus múltiples figuras, palpita la vida con toda su magnificencia. Otra obra notabilísima es el «Júpiter Olímpico», de oro, marfil, ébano y piedras preciosas. Hay opiniones contradictorias respecto a la muerte de Fidias, pues mientras unos creen que murió en el destierro y envenenado, otros opinan que la muerte le sobrevino en plena gloria y respeto.
(Sevilla, 24 diciembre 1796 - 7 abril 1877)
Novelista española, llamada Cecilia Böhl de Faber, hija de don Nicolás Böhl de Faber, comerciante hamburgués establecido en Cádiz. Casó con el capitán Antonio Planells, con quien se trasladó a Puerto Rico; enviudó y casó nuevamente con el marqués de Arco Hermoso. Viuda de nuevo, casó en terceras nupcias con don Antonio Arrom de Ayala. Tenía gran afición a las narraciones del pueblo: recogió dichos, refranes, cantares, cuentos, algunos de los cuales utilizó más adelante como argumento de sus novelas. Redactó en francés «La Gaviota» con el deseo de publicarla en alguna revista ultrapirenaica, pero el editor se opuso a su publicación en francés y se aprestó a traducir la obra, que había de ver la luz en «El Heraldo» de Madrid, con su seudónimo. Esta novela produjo sorpresa: era la narración de escenas sencillas y familiares. Otras obras: «La familia Albareda», «Clemencia», «Un servilón y un liberalito». «Cuentos y poesías populares andaluces», etcétera.
(Salamina, 480 a. de J.C. - 405)
Célebre poeta trágico griego. Estudió Filosofía y Retórica con Anaxágoras y los sofistas Pródico y Protágoras. Acusado de impiedad, se retiró a Macedonia junto al rey Arquelao, en cuya corte murió. Su teatro, más filosófico y moral que el de sus predecesores, introduce el prólogo como innovación e independiza los coros respecto a la acción. Compuso hasta 92 obras, de las que han llegado integras tan sólo diecinueve. Entre ellas: «Hécuba», «Alcestes», «Medeas, «Hipólito coronado», «Las Suplicantes», «Electra», «Ifigenia en Táuride», «Ifigenia en Aulide», «Orestes», «Hércules furioso», «Las bacantes», «Las heráclidas» y «Las fenicias». Esquilo y Sófocles son los clásicos del teatro griego; Eurípides es el renovador revolucionario, aunque con gusto, y, a veces, incluso el romántico de la escena griega; sus personajes son más humanos. Sus creaciones de tipos de mujer, como los de Ifigenia, Fedra, Medea, son inmortales.
(Eleusis, 525 a. de J.C. - Gela, 456)
Célebre poeta trágico griego. De familia noble, combatió en las batallas de Maratón, Salamina y Platea. El año 485 ganó sus primeros premios escénicos en los concursos públicos, y durante muchos años su gloria llenó Atenas y se extendió por todo el Mediterráneo. Enriqueció el aparato escénico e introdujo la máscara, el manto y el coturno en las representaciones, colocando un segundo y tercer actor junto al protagonista y frente al coro. De sus setenta tragedias, solamente siete se conservan íntegras: «Las Suplicantes», «Los Persas», «Los siete contra Tebas» «Prometeo encadenado» y la trilogía de la «Orestíada» integrada por «Agamenón», las «Coéforas» y las «Euménides».
Página 108 de 196