(1881 Hollywood, 21 enero 1959)
Director cinematográfico norteamericano. Fue uno de los creadores del cine en Norteamérica y realizador de grandes espectáculos Aficionado a las rememoraciones históricas, más o menos convencionales, fue sobre todo el traductor, en imágenes animadas, de muchos pasajes bíblicos de máxima significación. Hizo del cine un medio para volcar su ferviente creencia en la Biblia. Comenzó su carrera de productor y director en 1914 y terminó en 1956 con grandiosa segunda versión de «Los Diez Mandamientos», su última creación; cinta que ha sido calificada como «el máximo esfuerzo del cine para difundir la palabra de Dios». Su filmografía comprende más de setenta títulos, entre los que hay que recordar «Rey de Reyes», «El signo de la Cruz», «Las Cruzadas», «La policía montada del Canadá>», «Unión Pacifico», «Sansón y Dalila», «Piratas del mar Caribe» y «El mayor espectáculo del mundo». Se ha distinguido por el movimiento de masas en el cine.
(Cerca de Cherburgo, 4 septiembre 1814 - Barbizon, 20 enero 1875)
Pintor francés, hijo de labradores. Admirador de Mantegna, Miguel Ángel y Delacroix, tardó varios años en salir de la miseria y poder pintar, según le dictaba su vocación: las escenas rústicas de las que se desprende una profunda religiosidad. La primera obra de esta serie es: «El aventador de trigo», a la que siguió «El sembrador», «La Pastora sentada», «Esquileo de los carneros», «La comida de los segadores», «Las espigadoras», «El Angelus» (la más famosa), «El hombre del azadón», «Las cuatro estaciones», etc. Fue un autor discutidísimo en Europa e incomprendido a causa de los temas de su elección, siendo, en cambio, apreciado por los norteamericanos por la comunidad de educación, creencias y amor a la vida rústica. Toda su vida vivió pobremente, en una granja, rodeado de sus nueve hijos, sin conocer, en vida, ni la fama ni la riqueza, pero entregado de lleno a su admirable vocación.
(Barcelona, 6 enero 1873 - 27 abril 1940)
Pintor español. Fue discípulo de Caba en la Escuela de Bellas Artes, de la Ciudad Condal, y, después, de Luis Graner. Alternaba el estudio de la pintura con la ocupación de corredor de mercería. Se reunía con Nonell, Canals, Pichot, etc., que sentían predilección por las huertas de San Martín de Provensals. Su primera obra fue «San Medin». En 1900 pasó a Mallorca, donde pintó «El pueblo idílico y decoró el Gran Hotel junto con Santiago Rusiñol. Su «Lacala encantada», fue objeto de grandes elogios y manifiesta cierta influencia belga por ser amigo de Degonwe de Nuques. En 1917 ganó la primera medalla en la Exposición de Madrid y, más tarde, en la de Bruselas. Sobresalen entre sus obras: «El huerto de la ermita», «La encina y la vaca», «El huerto del rector», «Cueva de la leyenda», «Pastoral», «Ruta soleada» y la colección en Maricel de Sitges. Tiene afinidades con el impresionismo, y su estilo es vigoroso, personalísimo y de armonioso colorido luminista.
(Castillo de Bignon, 9 marzo 1749 - París, 2 abril 1791)
Hombre de Estado, orador y escritor francés. Demagogo y aristócrata. Distinguióse por su amor a las instituciones liberales, pero se puso al lado del trono cuando vio a la monarquía amenazada por la revolución. Desde el primer día de su elección en la Asamblea, su influencia fue enorme, pues era uno de los más grandes oradores de su tiempo, hasta el punto de imponer todas sus opiniones. No hubo sesión en que no presentase algún proyecto, y sólo faltó a la Asamblea el día en que falleció su padre. Fue enemigo de La Fayette. Apreciando en conjunto su intensa labor política, puede decirse que «quiso hacer revolucionaria a la monarquía y monárquica a la revolución», según Proudhon. Agotado por los excesos y por la disipación, no pudo soportar el excesivo trabajo que se impuso, y falleció cuando se esforzaba en sostener el trono del desventurado Luis XVI. Publicó «Discursos» y «Ensayo sobre el despotismo». Fue enterrado en el Panteón; trescientas mil personas formaron en el fúnebre cortejo. Dos años más tarde se descubren sus juegos y traiciones. Y un decreto dispone que los restos mortales de Mirabeau sean sacados del Panteón y arrojados a la fosa común.
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