(Balaguer, primeros de septiembre 1319 - Barcelona, 5 enero 1387)
Rey de Aragón, hijo de Alfonso «el Benigno» y de su primera esposa Teresa de Entenza, llamado «el Ceremonioso», o del Punyalet. Tuvo una infancia ingrata, por el desvío que le mostró su madrastra Leonor de Castilla. Su reinado está entretejido de triunfos políticos, obtenidos muchas veces a costa de una implacable violencia. Cooperó con Alfonso XI en la guarda de Gibraltar; sofocó el movimiento de los nobles levantiscos («unionistas»), venciéndolos en Épila (1348), y rasgando con su puñal el privilegio de la Unión concedido a ellos por Alfonso «el Liberal»; desposeyó a Jaime III, rey de Mallorca, de sus Estados, que quedaron nuevamente incorporados a la Corona catalano-aragonesa; intervino en la guerra civil de Castilla, contra su homónimo Pedro el Cruel, provocando su caída y el advenimiento de la Casa de Trastamara; se enfrentó con Génova, logrando afianzar los derechos sobre Cerdeña; y aceptó, por último, la soberanía de los ducados de Atenas y Neopatria. Fue culto, enérgico, activo, y observador de la etiqueta palaciega. Creó en Huesca un «Estudio General», e impulsó la labor histórica.
(499 a. de J.C. 429)
Hombre de Estado ateniense, hijo de Jantipo, el héroe de Micala, y de Agarista, del linaje de los Alcmeónidas. Fueron sus maestros Zenón, Anaxágoras y Protágoras. Acaudilló el partido popular, contra el conservador u oligárquico que dirigía su antiguo jefe Cimón. Cuando llegó al poder implantó varias reformas democráticas: despojó al Areópago y al Consejo de los Quinientos del poder judicial que dio a los «dicastas». Se alió con Megara, luchó contra Corinto, Egina y Esparta, alcanzando la hegemonía de Atenas sobre el continente. Se dedicó a embellecer a esta ciudad durante doce años, dotándola de grandiosos monumentos que han sido la maravilla de 'todas las generaciones; pero, en envidiosa Esparta de la gloria de Atenas, declaró la guerra del Peloponeso, después de cuya victoria arrebató la hegemonía a Atenas. Al morir Pericles a consecuencia de una peste, Atenas fue llevada a la ruina por demagogos intemperantes. El llamado «Siglo de Pericles» marcó el supremo desarrollo de la civilización griega, y Atenas fue el centro de la espiritualidad del pueblo griego; dotó también a su ciudad de una fuerte escuadra y construyó unos grandiosos muros de defensa.
(Zurich, 12 enero 1746 - Brugg, 17 febrero 1827)
Pedagogo suizo, cuya vida fue en alto grado fecunda y bienhechora por haber despertado el amor y entusiasmo hacia la educación de la juventud y del pueblo. Pero por ser incapaz de profundizar en el alma del individuo, cuando quería mostrar el camino que conducía a su educación, fracasaba. Así se frustraron sus intentos de crear una Escuela-granja que fundó en Nehuol en 1771, otra en 1774, el Orfelinato de Stans, que creó por misión y bajo la tutela de la Revolución francesa, el Instituto Educativo de Burgdorfer Schloss. Escribió varios tratados de pedagogía, entre los que sobresalen: «Acerca del medio más sencillo para educar al niño desde la cuna hasta la edad de seis años en el hogar doméstico», y «El método de Pestalozzi» (Berna, 1804), que es un compendio de su sistema pedagógico. En 1805 fundó el instituto educativo de Yverdon, trabajando en él durante veinte años con colaboradores muy valiosos, entre ellos Froebel. En España, durante el gobierno de Godoy, se fundó un Instituto Pestalozziano. Las Asociaciones Pestalozzi se crearon para auxiliar a las viudas y huérfanos de maestros.
(Cauchy-la-Tour, 24 abril 1856 - Port Joinville, 22 julio 1951)
Mariscal de Francia, que después de estudiar en Saint-Cyr, permaneció en la guarnición de Besançon desde 1881 a 1901. Fue profesor de Artillería en la Escuela Normal de Tiro de Châlons, y en la escuela de Estado Mayor recibió lecciones de Foch, con el que le unió una estrechísima amistad. Al estallar la primera Guerra mundial era coronel, y en la batalla del Marne fue ascendido a general de brigada; pero su máxima gloria la adquirió en la defensa de Verdún (1916) con cuya gesta salvó a Francia. Después mandó el grupo de los Ejércitos del Norte y del Nordeste, logrando restablecer la decaída disciplina de las tropas francesas, en 1917. Terminada la guerra - 1918- continuó prestando grandes servicios en Marruecos (1925-26); en la Academia Francesa; fue ministro de la Guerra, en 1934. En 1939 se le nombró embajador en Madrid, donde le sorprendió la segunda Guerra mundial. Ante el avance alemán por Francia, y tras la entrada en París se le designó para negociar el armisticio: 16 junio 1940. Abandonó España y marchó a su patria. Nombrado Jefe del Estado francés por la Asamblea nacional, trató de amortiguar los pesares de la ocupación alemana. Al finalizar la guerra, Pétain se escapó de Singmaringen, donde había sido llevado por los alemanes, a Suiza. Una vez liberada Francia, se presentó para ser juzgado. Fue procesado y sentenciado, en agosto de 1945, como «criminal de guerra», a muerte, cuya pena se le conmutó por la de prisión perpetua. Murió resignado y digno, a los noventa y cinco años de edad. En las dificilísimas circunstancias por que atravesó Francia la sirvió con decisión, lealtad y patriotismo, en todo momento.
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