(Hayes, 28 mayo 1759 - Putney, 23 enero 1806)
Político inglés, llamado «el Joven», para distinguirle de su padre, de quien era hijo segundo. De temperamento enfermizo, a los veintiún años terminó la carrera de abogado, obteniendo un puesto en la Cámara de los Comunes (1784). Destacó como gran orador: con sus críticas y censuras, por la forma de llevar la guerra de América del Norte, contribuyó a derribar el Gabinete North (1782). Logró formar Gobierno a los veinticuatro años de edad, contando con la oposición de la mayoría de la Cámara, a la que consiguió disolver. Supo levantar la economía del país después de la guerra de América, reorganizó el gobierno de las Indias, fue contrario a la Revolución francesa, reprimió sangrientamente la revolución de Irlanda. Preparó la unión administrativa de este último país, cuyo proyecto el rey se negó a aprobar, lo cual motivó su dimisión, en 1801. Nuevamente ocupó la presidencia en 1804, pero su constitución física, debilitada por el incesante trabajo y la fatal noticia de la batalla de Austerlitz, acabaron con su existencia. Está enterrado en Westminster, en la misma tumba que su padre. Célebre es la frase de lord Wellesley: <<¡Gloriosa tumba que encierra a la vez a tal padre y tal hijo, esos dos acabados modelos de perfección moral y patriotismo!».
(Megalópolis, 210-205 a. de J.C. - Roma, hacia 125)
Político e historiador griego. De esmerada educación, tomó parte activa, junto con su padre, en la vida política de su patria, sin entusiasmo ni hostilidades hacia Roma, postura propia del partido aristócrata al que pertenecía. Desterrado a Roma a consecuencia de la derrota de Perseo, rey de Macedonia, entre los mil que sufrieron este castigo gozó del privilegio de quedarse en la capital del Imperio como amigo de Publio Emilio Escipión y de sus hijos. Por ello tuvo oportunidad de estudiar aquella sociedad, en el momento considerado por Cicerón único en la historia, la Edad de Oro de la República. Consiguió el perdón para sus compañeros y para él mismo, volvió a su patria, pero regresó a Roma para vivir en ella y acompañar a Escipión el Africano en sus campañas y viajes por Cartago, España y la Galia. A su regreso, su patria había sido incorporada al Imperio romano; interpuso su influencia para que el castigo fuera menos duro y se dedicó a escribir su famosa «Historia», desde el principio de la segunda guerra púnica hasta la destrucción de Cartago, en 40 libros, de los que poseemos enteros sólo los tres primeros. Fue el primero que concibió el plan de una Historia Universal con espíritu crítico y moralizador.
(Lisboa, 13 mayo 1699 - Pombal, 8 mayo 1782)
Embajador, de 1738 a 1745, en Londres y luego en Viena, conquistó fama de gran diplomático por el acierto y habilidad con que llevó a cabo las negociaciones. En 1750 fue nombrado Secretario de Estado y de Guerra, ejerciendo desde el primer momento tal influencia sobre el carácter débil de José I que no tardó en ser jefe absoluto del gobierno. Redujo los derechos del tabaco y del azúcar, prohibió la exportación de moneda, creó una fábrica de pólvora, regularizó las leyes de sucesión, fundó la Compañía del Gran Pará y del Marañón quitó atribuciones a la Inquisición, disciplinó el ejército, regularizo la Hacienda. Con motivo del terremoto que asoló Lisboa en 1755, ordenó los salvamentos de modo inteligentísimo; creó el monopolio de los vinos de Oporto. Todas estas medidas contribuyeron al engrandecimiento de Portugal, pero su memoria se ve oscurecida por el trato que dio a la Compañía de Jesús, cuyo decreto de expulsión promulgó en 1759, con lo que se rompieron las relaciones diplomáticas con el Vaticano. Se distinguió por su crueldad y soberbia; al morir el rey, cayó en desgracia y murió olvidado.
(París, 29 diciembre 1721 - Versalles, 15 abril 1764).
Cortesana francesa, favorita de Luis XIV desde 1745, que con su talento, belleza y gran ambición gozó de extraordinaria influencia política. Estuvo casada con un sobrino del financiero Lenormand. Reunió una considerable fortuna; en 1752 fue elevada a la categoría de duquesa, y en 1756 nombrada Dama de honor de la reina. Protectora de los artistas y escultores, poseía grandes conocimientos de música, pintura, grabado y demás artes. La alianza de Francia con Austria se debió a su gran odio hacia el rey de Prusia, Federico II. Fue una de las grandes responsables del descrédito de la monarquía en Francia, y de los escándalos de Versalles.
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