(Madrid, 1868 - 23 enero 1928)
Actriz española. Fué discípula de Teodora Lamadrid y debutó en 1885 en el teatro de la Princesa de Madrid, en la Compañía de Emilio Mario. Tuvo gran éxito y estrenó en el Español «Mancha que limpia», de Echegaray. Estuvo en París y trabajó junto a Sara Bernhardt y Coquelin. A su regreso pasó a ser primera actriz de la compañía en la que había debutado, trabajando en el teatro de la Comedia. Sus interpretaciones de «La loca de la casa», «La de San Quintin», de Pérez Galdós; «La Dolores», de Feliu y Codina: «María Rosa», de Guimerá; «Doña María la Breve», de Marquina, fueron verdaderas creaciones. Casó en 1896 con el aristócrata Fernando Díaz de Mendoza, formando ambos Compañía propia que se dedicó a exaltar el repertorio clásico español y a dignificar nuestra escena. Hizo varias jiras artísticas a América, en especial a la Argentina, donde con su esfuerzo e iniciativa edificó el soberbio teatro «Cervantes>> de Buenos Aires. Su estilo fué siempre distinguido, sincero, sobrio, con magnífica dicción, y en su repertorio figuraron más de 150 obras antiguas, modernas, nacionales, extranjeras y de los más variados temas y tendencias.
(Candía, isla de Creta, 1541 - Toledo, 7 abril 1614)
Pintor cretense; educado en su patria, hacia los veinte años de su edad pasó a Venecia, a cuyo estado pertenecía Creta desde el siglo XIII, y donde florecía una escuela de pintura que contaba con valores como Tintoretto, Veronés y Ticiano. De todos ellos aprendió los secretos de su rica paleta y un color luminoso y pagano. Mas las inquietudes de su espíritu no se avenían con ese estilo y así vino a España, instalándose en Toledo, cuyo ambiente de profundo misticismo tan densamente había de influir en su obra y en su arte. Al venir a España, su genio, ya desarrollado, busca con afán soluciones propias y así se aleja de los calientes tonos venecianos, busca una nueva técnica y logra atrevidos efectos de luz, con lo que llega ala completa originalidad. Limitándonos a sus obras capitales, citaremos el «Espolio», que se puede admirar en la sacristía de la Catedral de Toledo, «El entierro del Conde de Orgaz», en la iglesia de Santo Tomé de la misma capital, obra definitiva que refleja el espíritu de la España del siglo XVI. Al mismo tiempo que obras religiosas, nos ha dejado excelentes retratos, como el del «Beato Juan de Avila», el del «Gran Inquisidor Niño de Guevara» y el del «Caballero de la mano en el pecho», símbolo de la España de Felipe II. Apenas comprendido mientras vivió, sólo modernamente su obra ha sido valorizada en su amplitud. La tesis de su astigmatismo ha sido abandonada por anticientífica el alargamiento de algunos rostros, figuras y manos sólo al genio puede atribuirse. No formó escuela; su obra es personalísima y llena de genial independencia.
(Fuendetodos, Zaragoza, 30 marzo 1746 - Burdeos, 16 abril 1828)
Pintor español, auténtica manifestación del genio, que ocupa el más alto puesto en la historia del arte moderno. Hijo de un maestro dorador, mostró desde temprana edad disposición para el dibujo y la pintura. En 1767 dejó Zaragoza, logrando trabajar junto a Rafael Mengs en Madrid, donde llevó una vida un tanto desordenada y turbulenta. Encontró un poderoso protector en la persona del conde de Floridablanca. Pasó a Italia, y, a su regreso, contrajo matrimonio con la hija de su antiguo maestro Francisco Bayeu. En 1775, recibió el encargo de pintar los cartones para la Real Fábrica de Tapices; pintor más tarde de la Corte, algunos de sus retratos son verdaderos documentos históricos. En esta primera parte de su carrera, refleja el optimismo de su carácter mundano y alegre; pero en 1792, una enfermedad le aparta de la vida cortesana: la sordera, que le atormenta, y surge un nuevo y desconocido Goya, satírico, fantástico y sombrío, como se nos muestra en las visiones con que decoró su casa de campo, llamada «la Quinta del Sordo». La invasión napoleónica influye poderosamente en su vida y en su obra; pertenecen a esta segunda época las escenas de la guerra, tales como «Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808» y el «Levantamiento de Madrid contra los franceses». Al volver Fernando VII a España, es confirmado Goya en su cargo palacio Bustos obras maestras de verdad psicológica y física.
En «La familia de Carlos IV» (1800) y en los estudios al natural de los personajes, el retrato físico fue el medio indispensable que realizó el retrato moral. Como pintor, tanto como grabador, alcanzó su madurez artística hacia 1793, sus geniales grabados comprenden varias series: «Los Caprichos», «Los desastres de la guerra», «La Tauromaquia» y «Los Disparates», tal vez lo más elocuente de su obra. Entre los cuadros de género, «Los Aquelarres», «Las Majas», «La Gallina ciega» etc. Su influencia sobre la pintura de los siglos XIX y XX es decisiva: los románticos se inspiran en sus «Caprichos»; Manet y otros muchos impresionistas franceses le quieren imitar; y quizá es preciso ver en sus escenas «Sabáticas», las primeras obras surrealistas.
(Maubeuge, 1478 - Amberes, 1533/15367)
Pintor flamenco conocido también por otros nombres. Muy influenciado por los primitivos, especialmente por Quentin Metsys da, no obstante, carácter personal a sus figuras. Residió en Verona y Florencia donde copió a los pintores italianos. Protegido por el Príncipe de Borgoña, trabajó en el castillo de Zuyburg, y al morir aquél pintó para el Marqués de Veerse «Los hijos de Cristian II de Dinamarca». En el Museo del Prado se conserva un cuadro suyo: «La Virgen María con el Niño», regalado a Felipe II. Otras obras suyas son: «La Magdalena y los ángeles», «María Tudor», «Retrato de hombre», «Ecce Homo», etcétera.
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