(Villeneuve-sur-Fère, 6 agosto 1868 París, 23 febrero 1955)
Poeta francés nacido en un pueblo del Tardenés, fué diplomático en China (donde vivió catorce años), en Alemania y en el Japón, antes de ser embajador de Francia en los Estados Unidos. Utilizó el simbolismo como medio para expresar su experiencia religiosa de gran católico y su experiencia cósmica de diplomático. Sus grandes obras poéticas son «Cinco grandes Odas» (1909), Corona benignitatis anni Dei (1915) y «Hojas de Santos» (1925). Escribió también dos obras fundamentales del teatro simbolista, «La Anunciación a María» (1912), «El zapato de satén» (1929), de inspiración española, y «Santa Genoveva».
(Aix-en-Provence, 19 enero 1839 - 1906)
Pintor francés. Formó parte, en un principio, del grupo de los impresionistas, trabajando tenazmente para obtener un estilo personal, consiguiéndolo al fin. Se le considera el maestro de la generación de pintores modernos. Vivió una vida retirada y sus obras fueron rehusadas invariablemente de los salones de París, hasta que en los últimos años se impuso su personalidad. No obstante, él sentía un verdadero desprecio por sus cuadros, hasta el punto de abandonarlos muchas veces en los bosques de Provenza. En 1886, en que heredó de su padre, rico banquero, pudo dedicarse aún más a su obra, que había de influir de una manera notable en el cubismo de Picasso y de Bracque.
(Alcalá de Henares, 29 septiembre 1547 - Madrid, 23 abril 1616)
Príncipe de los Ingenios. Hijo de Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas. Se ignora donde hizo sus primeros estudios, dándose a conocer al escribir un epitafio para la muerte de Isabel de Valois esposa de Felipe II. Emprendió la carrera militar en 1569, en Italia, como paje del legado monseñor Acquaviva. El 7 de octubre de 1751. la escuadra cristiana atacó a la turca en el golfo de Lepanto, y Cervantes, que se hallaba a bordo de la nave «La Marquesa», luchó con gran valor y recibió una herida en el brazo izquierdo. Después de las campañas de África, la nave en la que viajaba de regreso a España fué atacada por los corsarios, cayendo prisionero junto con su hermano. Cinco años duró el cautiverio de Cervantes, que sufrió la desdicha con verdadero heroísmo, hasta que fué rescatado por los padres Trinitarios, por la cantidad de 500 escudos. En 1580, se halla nuevamente en Madrid, sin ninguna ocupación definida, aceptando una plaza de recaudador de impuestos. Casó con Catalina Salazar. mujer campesina. En 1603 se estableció en Valladolid, ciudad que abandona por un lance desafortunado. Dos años después salía a la luz su obra cumbre, «Don Quijote de la Mancha», que había de convertirle en un maestro de la literatura universal. La producción de Cervantes como escritor puede ser considerada en tres aspectos: dramático, poético y novelístico. En el primer género, escribió algunas obras realistas, como «Los Baños de Argel»; o trágicas, como «El Cerco de Numancia»; de indudable interés humano son sus <<«entremeses», que tienen como precedentes los «Pasos» de Lope de Rueda, el mejor de los cuales se considera es «El Retablo de las maravillas». Entre sus poemas. descuellan numerosas piezas líricas intercaladas en sus obras, y algunos sonetos. Pero fué en la novela donde el genio de Cervantes había de mostrarse en toda su pujanza. Después de su novela pastoril «La Galatea», y aparte de sus «Novelas Ejemplares», que son verdaderos cuadros de la sociedad de la época, su «Don Quijote>> constituye una fuente inagotable de matices literarios y conocimientos humanos, que ha sido traducida a todos los idiomas y se considera obra maestra de la literatura universal.
(Florencia, 3 noviembre 1500 13 febrero 1571)
Platero, marfilista y escultor en bronce, italiano. Quebrantando la voluntad de su padre se dedicó a la orfebrería y como tal formó parte del séquito del Papa Clemente VII, después de haber aprendido el oficio con Francisco Castoro de Siena y Pierino Piffero de Florencía. El Papa citado le favoreció y con los encargos que le hizo alcanzó gran fama por toda Italia, antes de cumplir los treinta años. En medallas, cálices, monedas, joyas, y en centenares de objetos, puso de relieve su arte único e incomparable. Llevó una vida llena de aventuras, lances y duelos, teniendo que huir diversas veces de Roma, Florencia, Venecia y Ferrara. Fué a París, donde trabajó para Francisco I en algunas obras destinadas a Fontainebleau. De regreso a Florencia en 1545 halló un protector en Cosme de Médicis para quien fundió su magnífico «Perseo», hoy en la Logia de los Lanzi, su obra culminante, de la que decía Miguel Angel que se consideraría muy feliz si pudiera decir que era él quien la hubiera hecho. Fuer un genio en su arte, pero por su carácter violento, cínico e inmoral despertó grandes odios.
Página 115 de 196