(Santiago de Compostela, 21 febrero 1837 -15 julio 1885)
Poetisa lirica gallega. Aprendió tempranamente las canciones de su tierra, debido a su afición a la música. Se casó con el historiador de Galicia Manuel Murguía, en 1858. Tuvo un hijo, que perdió, lo que ayudó a llenarla de sufrimientos morales, además de los físicos que sufrió durante toda su vida. Su vida fué triste, aislada de las gentes, sin aventura exterior, pero su alma se desbordó en su obra, llena de su ternura de mujer y de enamorada de su tierra nativa. Sus versos, de auténtico lirismo, transpiran la melancolía de su alma. Escribió en castellano y en gallego. «Cantares gallegos», son como una evocación del alma de su región. En ellos se encuentra una fuerte identificación con el dolor de las pobres gentes que han de emigrar, obligados por la miseria. Follas novas nos ofrece una mayor variedad en el metro e innovaciones estróficas. Merece mención especial entre las poesías que componen este libro, la titulada «¡Padrón...! ¡ Padrón!». «En las orillas del Sar» se presiente la inquietud angustiosa por algo vagamente intuido, ansia de olvido y muerte. Su mausoleo se encuentra en la iglesia de Santo Domingo de Santiago.
(Ecclefechan, 4 diciembre 1795 Chelsea, 4 febrero 1881)
Ensayista y filósofo inglés. Nacido de una familia humilde es- cocesa, conservó siempre algo de su rudo origen. Estudió en la Universidad de Edimburgo, siendo destinado en un principio a la Iglesia presbiteriana, aunque pronto abandonó su vocación. Toda su obra está impregnada de germanismo. Después de un éxito literario por sus artículos sobre la literatura alemana, se casó en 1826, retirándose a Escocia, empezando sus obras de madurez. A sus cuarenta años se le consideró como uno de los maestros de su generación. En su retiro escocés empezó una «Historia de la Revolución francesa», que fue uno de los acontecimientos literarios de su época en Inglaterra. Por su obra «El héroe y el culto a los héroess, se le considera un precursor de Nietzsche.
A partir de 1866 se retiró a Chelsea, asegurando el desarrollo de la cultura germánica en los medios intelectuales ingleses.
(Málaga, 8 febrero 1828 Santa Águeda, Guipúzcoa, 8 agosto 1897)
Político, historiador y literato español. Era sobrino de Serafin Estébanez Calderón; estudió Leyes y se dió a conocer como periodista en 1849, en «La Patria». Fué subsecretario de Gobernación y ministro de Gobernación en 1864; en 1865 lo fué de Ultramar, y en 1866 de Hacienda. En las Cortes de 1869 defendió sus principios doctrinarios y conservadores y desde 1870 preparó la Restauración de la Monarquía. Partió para Francia, donde consiguió la abdicación de Isabel II y se encargó de la educación del joven príncipe Alfonso, más tarde Alfonso XII. Después de la Restauración redactó junto con otros hombres notables la Constitución que fué aprobada en las Cortes de 1876, asumiendo la presidencia del Gobierno hasta 1881 en que fué reemplazado por Sagasta. De 1883 a 1885 volvió a ocupar nuevamente la presidencia del Gabinete. Después del fallecimiento del rey Alfonso XII y durante la Regencia se turno con Sagasta en dicha presidencia, a cuyo frente estaba cuando fué asesinado por un anarquista. Pertenecía a las Academias Española, de Ciencias Morales y Políticas, de Bellas Artes y dirigió durante muchos años la de la Historia. Obtuvo muchas distinciones honorificas nacionales y extranjeras. Fué uno de los hombres de Estado mas hábiles y capacitados de la España contemporánea.
(Granada, 19 marzo 1601 - 5 octubre 1667)
Escultor, arquitecto y pintor español. Aprendió de su padre el dibujo arquitectónico, estando luego bajo la dirección de Juan Martínez Montañés y del pintor Francisco Pacheco. Debido a su carácter violento, tuvo un lance con un pintor, al que dejó lisiado de la mano derecha, Refugiado en Madrid, halló la protección de Velázquez, al que había conocido en casa de Pacheco, logrando algunos encargos del Conde Duque de Olivares para los Palacios reales. Habiendo sido encontrada apuñalada su mujer, tuvo que abandonar la Corte, tomando el cargo de Racionero de la catedral de Granada, siendo ordenado de subdiácono.
Aunque sus contemporáneos le juzgaban gran pintor, ha pasado a la posteridad como uno de los mejores escultores imagineros de España. La bondad de su carácter iba unida a su impulso violento y rencoroso, hasta el punto de que en una discusión con un oidor de la Chancillería de Granada, por no avenirse éste en la cuestión del precio, rompió la escultura diciendo: «Oidores puede hacer, el rey, del polvo de la tierra, pero sólo a Dios le está reservado el hacer un Alonso Cano».
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