(Lérida, 1868 - En el mar, 20 marzo 1916)
Músico español, que a sus dotes de virtuoso del piano unió un gran talento compositor, que le coloca entre los más destacados músicos contemporáneos. Sus primeros conciertos de piano fueron en Barcelona; fué alumno del Conservatorio de Paris, donde, en 1909, fué elegido jurado para la adjudicación del premio Diemer. Dirigió en EE. UU. el estreno de su ópera «Goyescas» y a su regreso en el vapor inglés Sussex, pereció con su esposa, en el torpedeamiento del mismo por los alemanes. Su producción es numerosísima: «Dansas españolas», para piano; «Capricho español», varios Impromptus, canciones sobre poesías de Apeles Mestres, etc. Pero su obra cumbre es «Goyescas»; comprende siete admirables cuadros descriptivos, que sirvieron de base a su ópera de igual título. Esta magnífica suite, con las «Danzas españolas», forma parte del repertorio de los grandes pianistas españoles y extranjeros. Sus producciones ostentan un sello de espontaneidad y de color desbordante; en ellas están su alma y su naturaleza de artista evidente.
(Weidenwang, 2 julio 1714 - Viena, 15 noviembre 1787)
Compositor alemán. Fué genial reformador del arte lírico dramatico y una de las más eminentes figuras de la historia de la música. De humilde cuna, estudió en las escuelas populares hasta que con medios que le proporcionaban sus escasos conocimientos como músico ambulante pudo llegar a Viena, donde, protegido por el príncipe Melzy, cursó los estudios, que luego completó en Italia. Su primera obra fué «Artajerjes». En Londres estrenó, entre otras, «La caída de los gigantes». Se impuso la tarea de reformar el arte lírico, por lo que estudió latín y griego para comprender a los clásicos. Con arreglo a esta innovación compuso y estrenó: «Ifigenia en Áulide» y «Orfeo y Eurídice». Fué duramente atacado por los partidarios de la ópera italiana. Compuso más tarde «Ifigenia en Táuride», su obra cumbre. Gluck, además de gran músico y reformador, hizo de la música la colaboración fiel de la obra literaria y enriqueció la orquesta con nuevos instrumentos. Es autor de cuarenta y ocho óperas, seis sinfonías para violín, ocho cantos, oberturas, sonatas, tríos, cuartetos, un concerto para flauta e instrumentos de arco, las «Siete Odas de Klopstock» para canto y clave, y varios salmos. María Antonieta fué su discípula.
(Pamiers, 13 mayo 1845 - París, 1924)
Compositor francés, discípulo predilecto de Saint-Saëns. Fué profesor de la Escuela de Niedermeyer y su primera obra conocida fué una «Sonata» para plano y violín. Compuso obras de todos los géneros y todas ellas llevan un sello de distinción y una personalidad tan marcada que es imposible confundirlas. Las cualidades predominantes de su arte son una técnica impecable, un conocimiento absoluto de todos los recursos del arte musical, un buen gusto innato y una claridad melódica que nunca cae en la vulgaridad. En la música íntima puede rivalizar con Schumann y Schubert. Fué maestro de capilla de San Sulpicio de París, organista de la Magdalena y profesor del Conservatorio. Entre sus composiciones para piano destacan «Romanzas sin palabras», cinco Impromptus, nueve «Preludios», once «Nocturnos», once «Barcarolas>> y ocho «Piezas breves». En la música de Cámara sobresale su Berceuse para violín y la famosa «Elegía», una de sus más exquisitas páginas musicales. Tiene Cuartetos y Quintetos, obras para arpa y violoncello, Suites para el teatro, varios dramas y la ópera «Penélope» (París, 1913), que es su obra maestra.
(Cádiz, 3 noviembre 1876 - Altagracia de Argentina, 14 noviembre 1946)
Compositor español. Estudió en Madrid con el maestro Pedrell y en 1905 obtuvo el premio de la casa Ortiz y Cussó, y el de Ópera española en concurso abierto por la Real Academia de San Fernando. En 1907 se perfeccionó en París, con Debussy. En 1913 estrenó en Niza «La vida breve», ópera en dos actos sobre libreto de Fernández Shaw. «El sombrero de tres picos» es un baile inspirado en la obra de Alarcón y escrito para la Compañía de Ballets Rusos de Diaghilew en 1919; «El amor brujo» (1915) ballet con la «Danza del fuego sobre letra de Martínez Sierra; «Noches en los jardines de España», «El retablo de Maese Pedro», inspirada en el Quijote. «Concierto de clavicémbalo» y algunas otras obras. Su técnica modernísima e impecable está al servicio de un gusto depurado y de una deliciosa y brillante inspiración, caldeada por el estudio asiduo del folklore nacional cuyos ritmos, cadencias, modalidades y ornamentación forman la entraña de sus composiciones, desenvolviéndose con un marcado sello personal. La producción de Manuel de Falla no es muy abundante, pero la alta calidad y la originalidad de sus creaciones, cada una de las cuales es una obra maestra, le califican como una de las grandes figuras de la música contemporánea, además de reconocérsele como el más ilustre representante de la moderna escuela española. El pintor Zuloaga hizo un magnífico retrato de Falla cuya ultima obra es una gran composición para coro, solistas y orquesta, inspirada en el poema simbólico «La Atlántida», de Verdaguer.
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