(Nijni-Novgorod, 1873 - Beverly-Hills, 1943)
Compositor y pianista ruso. Estudió en San Petersburgo y Moscú. dándose a conocer en su propio país como concertista a partir de 1892, para pasar luego a varias capitales de Europa, y ser nombrado en 1912 Director de Orquesta de la ópera Imperial de San Petersburgo. Entre sus óperas, cuenta con Aleko (1893), «El caballero parsimonioso» (1900) y Francesca da Rimini (1906), a las que añade varios Coros, Cantatas, Melodías, música sinfónica y de cámara, que él mismo dirige o interpreta. Su arte es conocido por toda Europa y América.
(Londres, 1658-1695)
Compositor inglés. A los dieciocho años de edad fue organista de Westminster, y, más tarde, de la Capilla Real. Su maestría se hizo célebre y su fama se extendió por toda Inglaterra, siendo incontables los pedidos de música religiosa y dramática que se le hacían, y cuando a los treinta y siete años le sorprendió la muerte, llevaba ya compuestas cuarenta y siete óperas y diez Sonatas para clavicordio, de las cuales la novena lleva el título de «Sonata de oro». Purcell fue el primero que introdujo la orquesta en las iglesias inglesas y llegó a ser considerado una gloria nacional.
(Luca, 1858 - Bruselas, 29 noviembre 1924)
Compositor italiano. Hijo de un excelente compositor de obras religiosas, ingresó en 1880 en el Conservatorio de Milán, y en 1884 escribió su primera ópera: Le Villi, que bien pronto se representó en casi todos los teatros de Italia, Austria, Rusia y América del Sur. Le siguió «Edgar», estrenada en el Scala de Milán con éxito impresionante, éxito que se repitió cuando su estreno en Madrid en 1892. Su talento va madurando y produce «Manon Lescaut», ópera en cuatro actos, y «La Tosca», partitura para el drama de Sardou.
No puede discutirse la viveza y el ingenio de Puccini, aunque haya sido siempre un maestro muy discutido pero a quien no pueden negársele las dotes de perfecto compositor.
(Sontsovka, 1891 - Moscú, 1953)
Compositor y pianista ruso. Siguió sus estudios de música en el Conservatorio de San Petersburgo, componiendo ya música arbitraria y original y destacándose como notable pianista, ya que en 1914 obtuvo el Premio Rubinstein ejecutando un concierto propio. Inicia su extensa producción musical: «Marcha», «Estudio», «Cuentos de la abuelita», que años más tarde, ya establecido en América, había de ampliar con tres óperas: «Magdalena», «El Jugador» y «El Príncipe enamorado de las tres naranjas», con bailes de espectáculo y varios Poemas sinfónicos y Sonatas para piano. Talento firme y flexible, parece enlazar con la tradición de los grandes músicos alemanes y encaminar la música rusa hacia las rutas clásicas tradicionales.
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