(1244 - Aviñón, 4 diciembre 1334)
Papa. Sucedió a Clemente V después de dos años de Sede vacante, durante los cuales los cardenales se dividieron en partidarios de un papa francés y partidarios de un papa italiano, siendo elegido uno francés: el cardenal obispo de Porto. El nuevo pontífice se distinguía por su conocimiento de los negocios, su habilidad en tratarlos y su carácter enérgico. Excomulgó a Luis de Baviera, por titularse Rey de Romanos sin su consentimiento; el rey sobornó a varios escritores para que propalaran que Juan XXII era hereje y nombró un antipapa, Nicolás V, que le coronó Rey de Romanos. A pesar de tan graves problemas, veló con solicitud por la doctrina, condenando las teorías erróneas de los Fratricelli. Regularizó la curia pontificia y aunque deseó volver a Roma, no pudo conseguirlo, por su avanzada edad. Expidió la Bula «Sabatina», que concede indulgencias a los religiosos y cofrades del Carmen. Organizó la economía y administración de la Sede Apostólica.
(Roma, 540? - 12 marzo 604)
Uno de los cuatro principales doctores de la Iglesia occidental, nacido de ilustre familia en Roma, político primero, monje benedictino después en uno de los monasterios fundados por él mismo, en su propio palacio de Roma. Nombrado cardenal en 577 por el Papa Benedicto I, fué Nuncio cerca del emperador Tiberio, en Constantinopla. Es elegido Papa en 590, a pesar de sus esfuerzos para rehusar tal honor, precisamente en momentos en que la situación en Italia es sumamente difícil; salva a Roma de la peste y del hambre, felicita a Leandro, obispo de Sevilla, por la conversión del rey visigodo Recaredo; mantiene excelentes relaciones con los reyes francos; y consigue, mediante la misión de Agustín, la conversión del rey de Kent, Ethelberto. Los emperadores de Oriente tratan de imponerse a los Papas, se presiente el futuro cisma de la Iglesia griega... Con su claro y elevado concepto de su soberana misión, sortea tantas dificultades, contribuyendo a la unión religiosa, intelectual y moral del Occidente, bajo la autoridad del Papa. Ha dejado un gran número de escritos a la posteridad: Regula Pastoralis, «Diálogos», «Sermones». No descuidó los pormenores relativos al rito y al culto, organizó definitivamente el tesoro de las melodias litürgicas confiadas a la Iglesia Católica Romana, estableciendo una escuela del llamado «canto gregoriano». Con el beneplácito universal se le llamó «Santo» y «Magno», sobrenombres con los que le ha hecho justicia la Historia.
(? Roma, 24 abril 757)
Fué elegido en Santa María la Mayor y consagrado en San Juan de Letrán el 26 de marzo del 752, doce días después de la muerte del Papa Zacarías. En este intermedio había sido elegido un sacerdote llamado también Esteban, que falleció a los cuatro días sin haber recibido la consagración episcopal, por lo que no fué contado en el número de los Papas. Lo más importante del pontificado de Esteban II es el haberse fundado en él el Estado de la Iglesia y el poder temporal de la Santa Sede frente a las pretensiones de Astulfo, rey de los lombardos, y con el apoyo de Pipino «el Breve>>, rey de los francos, y del emperador de Constantinopla. Adquirió en el tratado de Braine y Quiercy las ciudades del Exarcado de Rávena y de la Pentápolis y, aunque no tomó posesión de ellas en seguida, puso los cimientos para estas adquisiciones y para el poder temporal de la Iglesia.
(Anagni, 12307-12 octubre 1303)
Papa desde el año 1294 al 1303 Hijo de uma eran familia romana. fué elegido a la abdicación de Celestino V. Mereció ja reputación de ser el más grande jurista de su tiempo. Por temor a que se abusara de la debilidad de Celestino, extremó el rigor en su custodia, siendo per ello justamente censurado. Levantó la excomunión a Jaime II de Aragón, que había sido coronado rey de Sicilla, atentando a los derechos de la Santa Sede, recibiendo en compensación las islas de Córcega y Cerdeña. Intervino en el conflicto entre los guelfos y gibelinos, quedando arruinados y desterrados estos últimos, entre ellos Dante (1301). En el conflicto con el rey Felipe IV de Francia, a quien negó el derecho a imponer subsidios extraordinarios sin su consentimiento, el rey tuvo el apoyo de la opinión pública, acusándole de herejía delante del concilio. Tan susceptible fué a este hecho, que murió poco después sin haber promulgado la bula de excomunión Bonifacio VIII fué el último de los Papas defensores de la teocracia pontificia.
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